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AMADO NERVO


Muy cerca de mi ocaso,
yo te bendigo, vida
porque nunca me diste
ni esperanza fallida
ni trabajo injusto,
ni pena inmerecida.
Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino
que si extraje la hiel o la miel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel, o mieles sabrosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno,
mas tu no me dijiste que mayo fuese eterno
halle sin duda largas las noches de mis penas,
mas tu no prometiste tan solo noches buenas.
En cambio tuve algunas
santamente serenas
¡Ame, fui amado, el sol acarició mi faz!
¡Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos en paz!

COBARDIA
AMADO NERVO

Pasó con su madre. ¡Que rara belleza!
¡Que rubios cabellos de trigo garzul!
¡Que ritmo en el paso! ¡Que innata realeza
de porte! ¡Que formas bajo el fino tul!...
Pasó con su madre. Volvió la cabeza :
¡me clavó muy hondo su mirada azul!
Quedé como en éxtasis...
Con febril premura
"¡Síguela!" gritaron cuerpo y alma al par.
...Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar
¡y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la dejé pasar!

RENUNCIACION
AMADO NERVO

¡Oh, Siddharta Gautama!, tú tenías razón:
las angustias nos vienen del deseo; el edén
consiste en no anhelar, en la renunciación
completa, irrevocable, de toda posesión;
quien no desea nada, dondequiera está bien.
El deseo es un vaso de infinita amargura,
un pulpo de tentáculos insaciables, que al par
que se cortan, renacen para nuestra tortura.
El deseo es el padre del esplin, de la hartura,
¡y hay en él más perfidias que en las olas del mar!
Quien bebe como el Cínico el agua con la mano,
quien de volver la espalda al dinero es capaz,
quien ama sobre todas las cosas al Arcano,
¡ese es el victorioso, el fuerte, el soberano,
y no hay paz comparable con su perenne paz!

ME MARCHARÉ
AMADO NERVO

Me marcharé, Señor, alegre o triste,
mas resignado, cuando al fin me hieras.
Si vine al mundo por que tú quisiste
¿no he de partir sumiso cuando quieras?
Un torcedor tan sólo me acongoja,
y es haber preguntado el pensamiento,
sus porqués a la vida... ¡mas la hoja
quiere saber dónde la lleva el viento!
Hoy, empero, ya no pregunto nada
cerré los ojos y mientras el plazo
llega en que se termine la jornada,
mi inquietud se adormese en la almohada
de la resignación, en tu regazo.

EL DÍA QUE ME QUIERAS
AMADO NERVO

El día que me quieras tendrá más luz que junio,
la noche que me quieras será de plenilunio
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.
Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cantarinas,
el día que me quieras.
El día que me quieras los setos escondidos
resonarán arpegios jamás oídos.
Extasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.
Cogidas de la mano, cual rubias hermanitas
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas
delante de tus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: "¡Apasionadamente!"
Al reventar el alba del día que me quieras
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las míticas corolas de los lotos.
El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de las Mil y una noches; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira; cada monte un altar.
El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

SI TÚ ME DICES "VEN"
AMADO NERVO

Si tú me dices "Ven" lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices "Ven" todo lo dejo.
Llegará a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de al luz crepuscular...
Mas he de compensarte mi retardo
difundiéndome, oh Cristo, como un nardo
de perfume sutil ante tu altar.

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