Consultorio Especializado en Lenguaje y Aprendizaje.

CONSULTORIO ESPECIALIZADO EN LENGUAJE Y APRENDIZAJE




 Alteraciones del lenguaje infantil y su relación en el aprendizaje



Licda. Natalia Calderón Astorga. M.Sc.


Los trastornos del lenguaje oral muestran una repercusión directa con las manifestaciones diferenciales del lenguaje escrito. El lenguaje escrito presenta la misma estructura propia del lenguaje oral y por lo tanto de igual forma presenta trastornos que pueden ubicarse desde los niveles motivacionales hasta los propios de la programación articulatoria.

Esta forma de lenguaje comprende los procesos de lectura y escritura, con sus manifestaciones de “codificación” y “decodificación”. Una condición necesaria para asimilar la escritura es que el niño haya adquirido el lenguaje oral, puesto que aquellas estructuras que hacen posible el sistema funcional verbal serán también necesarias en la escritura. Con lo anterior se fundamenta que los trastornos del lenguaje escrito pueden tener la misma base etiológica de los trastornos del lenguaje oral.

Para la formación del lenguaje oral son necesarios los analizadores verbal – motor y verbal – auditivo. El visual ocupa un papel secundario. Mientras que para el lenguaje escrito, los dos primeros analizadores son necesarios, pero el tercero es de vital importancia.

De lo anterior se desprende la necesidad de reflexionar sobre la estrecha vinculación que existe entre el lenguaje y el aprendizaje escolar. Puesto que el lenguaje, como función psico-neuro-fisiológica, constituye la materia prima de las construcciones pedagógicas que se generan en el ámbito escolar.

Fundamentalmente con el lenguaje el niño construye los procesos que desembocan en la apropiación de la lectura y de la escritura. Poco a poco el lenguaje se constituye en la estrategia fundamental para la construcción del conocimiento, ya que permite transcontextualizar la realidad.

La lectura como actividad compleja que parte de la decodificación de los signos escritos y termina en la comprensión del significado de las oraciones y los textos. Durante esta actividad el lector mantiene una actitud personal activa y afectiva, puesto que aporta sus conocimientos para interpretar la información, regula su atención, su motivación, y genera predicciones y preguntas sobre lo que está leyendo.

Los procesos de escritura, contrariamente a los de lectura, han recibido muy poca atención. Como en el caso de la lectura, uno de los factores que facilita la escritura es la automatización de determinados procesos. La mayoría de los investigadores coinciden en señalar que existen cuatro procesos cognitivos implicados en la escritura. Los cuales son: planificación del mensaje, construcción de las estructuras sintácticas, selección de palabras y procesos motores. Cada uno de ellos está compuesto por distintos subprocesos (Cuetos, 1991).

Finalmente los procesos motores, los cuales son los más periféricos o de más bajo nivel cognitivo. Una vez que sabemos la forma ortográfica de las palabras o conocemos los grafemas y la secuencia de los mismos, debemos elegir el alógrafo correspondiente, para ello debemos recuperar de la memoria a largo plazo el patrón motor correspondiente. La realización de los movimientos motores constituye una tarea perceptivo-motriz muy compleja, ya que se trata de una serie de movimientos perfectamente coordinados, pero suelen automatizarse una vez que el alumno ha adquirido cierta experiencia en su realización.

La dicotomía lenguaje – aprendizaje es tan antigua como la propia psicología; empero, la relación entre el lenguaje y el pensamiento es el aspecto que resulta menos estudiado. El lenguaje es la actividad mediadora entre el pensamiento y la formación del concepto.

Al analizar la forma en que los niños adquieren el lenguaje, se observan las múltiples relaciones con otros campos de la psicología, en tanto el lenguaje interviene en los procesos de cognición, memoria, atención, pensamiento, entre otras, y con otras ramas del saber, como la educación, porque ésta desde siempre ha utilizado métodos de instrucción basados en el componente lingüístico.

El ser humano pasa por las diferentes etapas en la construcción del mismo y en cada una de ellas se presentan diversas conductas propias de las mismas. Es un ser integral, por lo que al mismo tiempo que se da el desarrollo del lenguaje se esta presentando el desarrollo cognitivo, social, físico y emocional. Cuando el desarrollo en alguna de éstas áreas se ve afectado, habrá repercusiones en las otras áreas; así por ejemplo si hay un atraso en el desarrollo del lenguaje, se presentará también un atraso en el desarrollo social, cognitivo y emocional.

Las investigaciones recientes sobre el desarrollo del niño (a) y un mejor conocimiento de los factores de riesgo permiten actualmente la detección precoz y la prevención de un retraso en el desarrollo del lenguaje.

Asimismo los investigadores sugieren la importancia que merece el énfasis en un tipo de lenguaje conocido como “lenguaje visual” el cual permite ampliar las condiciones de relación. El lenguaje visual se puede manifestar en tres tipos: cuando se lee para sí, en voz alta y cuando se escribe (el lenguaje escrito).

El lenguaje escrito influye grandemente en el desarrollo del lenguaje oral, se desarrolla después del oral sobre la base de éste último, lo cual hace necesario que el desarrollo del lenguaje oral se cumpla en forma adecuada y armónica, llegando así a montar la plataforma idónea para desarrollar el lenguaje escrito.

Para dominar el lenguaje escrito es necesario aprender a pasar de un tipo de lenguaje a otro. Para que esto sea posible es necesario un entrenamiento especial, pues el análisis y la síntesis de la palabra sonora y escrita son distintos.

Además del lenguaje oral y escrito existe el lenguaje interno o lenguaje para sí mismo. Este se la cubierta de los pensamientos, cuando pensamos sin expresar en voz alta su contenido. El lenguaje interno es la articulación encubierta de los sonidos verbales. De lo anterior se desprende la importancia de una detección temprana e intervención oportuna.


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