¿Como hablan los bebés?
Licda. Natalia Calderón Astorga. M.Sc.
El lenguaje es un aprendizaje natural, que aparece gracias a
aptitudes específicas y se desarrolla con la interrelación social. La
comunicación por medio del lenguaje es la mayor proeza de la especie humana.
¿Cómo hablan los bebes?
El lenguaje es un aprendizaje natural, que aparece gracias a aptitudes
específicas y se desarrolla con la interrelación social. La comunicación por
medio del lenguaje es la mayor proeza de la especie humana. Por medio del
lenguaje hemos transformado nuestro planeta y enviado naves especiales a Plutón.
El lenguaje nos permite abrazar una idea, compartir nuestros sentimientos,
comentar acerca de nuestro mundo y entender el pensamiento de las personas.
En todo el mundo los niños aprenden a hablar sin instrucciones precisas.
¿Cómo es que los niños aprenden realmente el lenguaje? Es naturaleza o es una
estimulación externa?
Esta es una pregunta que dio lugar a un debate que ha durado ya varios siglos.
Resulta que naturaleza y estimulación externa están entretejidas y ejecutan una
danza (unidas). La mente de los niños está enriquecida con muchos recursos para
el aprendizaje de la lengua.
Los estudios señalan que los varones se atrasan respecto a las mujeres unos
cuantos meses, después se nivelan muy pronto.
Lo que es normal varía enormemente, pues algunos niños dicen sus primeras
palabras alrededor de los 10 meses, aunque la mayoría no lo hace hasta los 12 o
13 meses. Otros no hablan hasta que tienen 19 meses (1 y 4 meses).
La primera palabra. Ese momento mágico, casi nunca pensamos por qué este momento
es tan mágico. Consideremos lo que está detrás de la elaboración de la primera
palabra.
Dentro del proceso de desarrollo del lenguaje infantil, la pronunciación del "ta-ta",
"da-da" o "ga-ga", que el bebe repite para alegría de sus padres incluso sin que
nadie les enseñe cómo hacerlo, representa la manifestación de las raíces del
desarrollo del lenguaje en los humanos, según concluyen expertos.
Esta mezcla de vocales y consonantes que el bebé emite de manera natural gracias
a la coordinación de los movimientos de su boca y mandíbula, es común a la
mayoría de las lenguas que se hablan en la actualidad alrededor del mundo, y
representan según investigadores de los orígenes del lenguaje, los primeros
intentos de nuestros predecesores por crear una forma verbal de comunicación.
El niño tiene que destacar la palabra “pa pa” en medio de toda el habla que
escucha diariamente; también debe distinguir en dónde empiezan y terminan los
vocablos de las cascadas de palabras que derraman sobre él. El problema del niño
en este momento es similar, a lo que sucede cuando un adulto viaja a otro país y
no habla el respectivo idioma, pues reconocer frases en los torrentes de
oraciones que le llegan por todos lados parece inútil. Las palabras que oye un
turista no tienen comas ni están separadas por espacios; de hecho, pareciera que
la gente habla con rapidez excesiva. Con toda esta situación, un niño
aproximadamente de 11 meses resuelve este problema y encuentra la palabra papá y
muchas otras.
Discernir papá es sólo una parte de la solución, el segundo obstáculo al que el
niño se enfrenta es resolver que significa papá? Por último el niño tiene que
hallar el modo preciso de acomodar sus órganos articulatorios para pronunciar
esa palabra. Saber utilizar la boca es como tocar un instrumento complejo: si
uno no toca el lugar preciso, pronuncia una palabra totalmente diferente. Por
tanto para un niño el lenguaje es como un trabalenguas, y antes de que articule
esa primera palabra debe tener múltiples logros que le van preparando el terreno
para lograrlo.
¿El feto puede oírnos?
Las investigaciones señalan que el feto comienza a reaccionar aproximadamente a
los seis o siete meses de estar en el útero (25 semanas); hay mucho que oír
dentro de ese ambiente acogedor. Los investigadores han utilizado un micrófono a
prueba de agua (hidrófono), con el cual pueden escuchar lo que, adentro debe ser
música para los oídos de los bebés. La mayor parte de lo que oyen es la
turbulencia de la sangre mientras fluye a través del sistema circulatorio
materno, un feto también oye el ritmo constante de los latidos del corazón de su
madre.
Se ha llegado a la conclusión de que los fetos pueden oír a su madre, mediante
la comprobación del ritmo cardíaco.
Saber que el feto puede responder al sonido no implica que sea mejor
proporcionarle más sonido; pues cuando se sobreestimula a los bebés, ellos se
vuelven hacia otro lado, por lo que es mejor encontrar un equilibrio entre
nuestro respeto por las nuevas capacidades y el impulso por ofrecerle cada vez
más estimulación.
¿Cómo es la comunicación del recién nacido?
El aprendizaje fetal integra los cimientos de lo que los bebés hacen como recién
nacidos. Así que los bebés pueden oír, cuando el bebé nace no solo oye, sino
también llora y llora. La naturaleza los ha dotado, con el llanto, potente
herramienta para atraer la atención. La cantidad de llanto aumenta hasta que el
bebé tiene aproximadamente dos meses y luego disminuye (sirena biológica).
La naturaleza es maravillosa: los bebés lloran cuando se sienten incómodos y
nosotros nos sentimos mal al escuchar el llanto, por lo que no es de sorprender
que los padres intentarán cualquier cosa por conseguir que el bebé deje de
llorar.
El llanto no es un lenguaje, pero es una de las primeras formas que nos ayudan a
interpretar los sentimientos y necesidades del bebé, por lo que el llanto junto
con la sonrisa, comienzan el diálogo entre los padres y los bebés, un diálogo
que se irá refinando y enriqueciendo conforme se desarrolla el lenguaje.
Hay numerosas pruebas que señalan que los bebés están preparados para aprender
el lenguaje porque son sensibles a los sonidos del mismo, incluso en el vientre.
Sin embargo, el lenguaje no se da en el vacío, sino que es el fundamento de la
interacción social.
El silencio no es oro. No hace mucho tiempo que los especialistas del cuidado
infantil recomendaban que se conservara al bebé en ambientes silenciosos. Ahora
se recomienda a los padres – madres y quienes cuidan a los bebés conversen con
ellos, que los toquen, que los abracen tiernamente, con el fin de que obtengan
suficiente estimulación táctil. Ya que con esa estimulación natural ellos
florecen.
Los bebés pequeños escuchan los sonidos y las voces que los rodean. Escuche
diferentes tipos de música y muévase con los bebés, al ritmo de la música.
Muévase suavemente, dé vueltas. Muévale los brazos y las piernas al bebé, o
aplaudan juntos. Háblele de lo que están haciendo.
¿Qué hacen los bebés?
Hasta los 8 meses aproximadamente.
• Lloran, hacen otros ruidos y se mueven.
• Escuchan las voces y los sonidos a su alrededor y responden a ellos.
• Hacen gorgoritos o ruiditos, se ríen y balbucean cuando están solos y cuando
están acompañados.
• Les gusta oír cuentos.
• Se sonríen cuando alguien les sonríe.
• Responden cuando alguien les dice su nombre.
• Esperan su turno cuando alguien canta y juega con ellos.
• Agarran los objetos con los dedos y el pulgar.
• Se pasa un objeto de una mano a la otra.
• A los bebés pequeños les gusta estar con la gente.
• Ofrézcale atención individual varias veces al día al bebé. Comuníquele que su
compañía le es grata y especial.
• Aprenda a reconocer el sentido de los gestos del bebé y de sus lloriqueos
especiales. Organice el día para que pueda usted responder cuando los bebés
lloran para brindarles lo que precisan.
• Los bebés pequeños hacen gorgoritos y balbucean cuando están solos y cuando
están con otras personas.
• Cántele, hágale gorgoritos, balbucéele, sonríale y ríase con el bebé cuando le
cambie el pañal, a la hora de la comida y del juego. Indíquele que usted se da
cuenta de sus gorgoritos y sus balbuceos. Responda a los ruidos y a los actos.
• Haga ruidos que agraden al bebé, háblele, cántele y ríase con él. Cántele y
recítele sus propias canciones y rimas preferidas y designe una canción especial
o una rima para él.
• Los bebés pequeños escuchan los sonidos y las voces que los rodean. Escuche
diferentes tipos de música y muévase con los bebés, al ritmo de la música.
Muévase suavemente, dé vueltas. Muévale los brazos y las piernas al bebé, o
aplaudan juntos. Háblele de lo que están haciendo.
• Use el nombre del bebé cuando le hable para que aprenda a reconocerlo y
responder a él.
• Déle instrucciones sencillas con palabras, gestos y cambios de expresión
facial.
La Lectura:
• A los bebés pequeños les complace encontrarse cerca de sus personas favoritas.
Utilice los libros en las actividades. A la hora de la lectura siente al bebé en
el regazo. Aunque no entienda precisamente lo que usted le está diciendo, al
bebé le encanta estar cerca de usted y escuchar su voz. Con el tiempo, el bebé
asociará estos sentimientos gratos con los libros y la lectura.
• A la hora de leer, responda a los deseos del bebé. A veces ellos agarran una
tela o un libro de plástico y se lo llevan a la boca. Así descubren los libros.
Si el bebé se pone inquieto, interrumpa la lectura. El niño le está indicando
que es hora de cambiar de actividad.
• Señale las ilustraciones del libro y nómbrelas.
• Los bebés pequeños pueden hojear los libros por su propia cuenta. Mantenga los
libros con los otros juguetes, al alcance del bebé. Por ejemplo, ponga algunos
libros en la alfombra donde juega el bebé.
• Busque libros que tengan ilustraciones sencillas de colores alegres con fondos
de un solo color. Los libros de tela y de plástico son útiles, puesto que pueden
lavarse. Los libros de cartulina son buenos para el bebé que esté aprendiendo a
pasar las hojas.
• Prepare un juego de tarjetas ilustradas. Busque ilustraciones sencillas de
objetos conocidos en las revistas y en los catálogos. Por ejemplo, un perro, un
zapato o una flor. Pegue cada ilustración sobre una cartulina y cúbrala con
papel adhesivo transparente. Mantenga las ilustraciones en un recipiente
abierto, por ejemplo un recipiente de plástico para platos. Siéntese con el bebé
y háblele sobre la ilustración.
¡Con pequeños pasos, grandes avances…!
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Carretera Barva – Heredia.