Licda. Natalia Calderón Astorga. M.Sc.
Básicamente el juego es cualquier tipo de actividad que aprendemos por
puro placer, sin ninguna preocupación por el resultado final. En el caso de los
niños y niñas, adquiere una vital importancia ya que mediante el juego crecen
física, espiritual e intelectualmente.
El juego infantil es una actividad que puede abordarse desde muchos puntos de
vista, uno de ellos es el educativo. Con el juego el niño pone en marcha los
mecanismos de su imaginación, expresa su manera de ver el mundo que le rodea, de
transformarlo, desarrolla su creatividad y le da la posibilidad de abrirse a los
demás.
Cumple un papel muy importante en el desarrollo armonioso de la personalidad de
cada niño. Tanto en la escuela como en el ámbito familiar los niños emplean
parte de su tiempo en jugar, según sus edades y preferencias, ya sea
individualmente o en grupo, dirigidos por personas mayores o libremente, con una
intencionalidad pedagógica en unos casos o en otros simplemente lúdica y de
relación espontánea con los demás, pero en todos los casos implica una
maduración de la personalidad del niño.
El juego es vital en muchos aspectos del desarrollo social, emocional e
intelectual de los niños (as) y presenta una importante repercusión en el
aprendizaje académico. Es uno de los vehículos más poderosos que tienen los
niños para probar y aprender bien nuevas habilidades, conceptos y experiencias.
El juego puede ayudar a los niños a desarrollar el conocimiento que necesitan
para conectarse de manera significativa con los desafíos que encuentran en la
escuela. Además, contribuye al modo en que los niños se ven a sí mismos.
Mientras juegan, resuelven problemas confusos y perturbadores de índole social,
emocional e intelectual. Encuentran nuevas soluciones e ideas y experimentan el
sentido de poder que surge de tener el control y de imaginar cosas por sí solos
(algo que los niños suelen no lograr en la vida real). Esto los ayuda a
desarrollar una actitud positiva hacia el aprendizaje: descubrir cómo funcionan
algunos problemas interesantes y a resolverlos de manera creativa. El juego es
un proceso dinámico y diverso. Tiene un gran poder socializante pues ayuda al
niño a salir de sí mismo, a respetar las reglas que hacen posible una
convivencia pacífica, a compartir y a cuidar su entorno. Asimismo, el juego
individual de cada niño (a) evoluciona y cambia a medida que el niño madura y
adquiere experiencia y destreza. Varía entre los niños de acuerdo a la edad, las
experiencias, el ambiente familiar y la disposición individual.
No todos los juegos tienen el mismo valor, el nivel de crecimiento que promueven
depende de qué y cómo juegan los niños. Obtendrán un mayor beneficio del juego
en la medida que ellos aporten al mismo su propia creatividad: imaginación,
capacidades, experiencias y necesidades, como guionistas, actores, productores y
directores.
Cuando pasan rápidamente de una actividad a otra, de juguete a juguete y sus
juegos asocian mímica e imitación de los comportamientos y guiones de otros,
probablemente tendrán menos oportunidades de desarrollar la gama completa de
habilidades y actitudes positivas que el juego creativo les puede brindar.
Muchos factores del ambiente tienen influencia en el modo de jugar de los niños:
la cantidad de tiempo que tienen para jugar, las experiencias que tienen para
proveer contenido a su juego, las actitudes de los adultos hacia el juego y lo
que los adultos hacen para promoverlo, la función de la televisión y otros
medios de comunicación en sus vidas, así como el tipo de juguetes que utilizan
para jugar.
Los cambios en la infancia que han ocurrido en los últimos años debilitan
paulatinamente la calidad de juego de muchos niños. En la escuela se ha reducido
el "tiempo para jugar" ya que se da más importancia a la enseñanza "básica" a
edades cada vez más tempranas. Los niños y sus padres tienen vidas muy ocupadas,
por lo cual tienen menos tiempo libre para jugar fuera de la escuela. Por
motivos económicos y de seguridad, la cultura de juego en el barrio que existía,
ahora es algo del pasado; debido a que los niños no tienen la libertad que se
tenía años atrás para jugar en el barrio.
Actualmente cuando los niños tienen tiempo para jugar, buscan generalmente ver
televisión (un promedio de cuatro horas por día), sin mencionar el tiempo
adicional que gastan viendo cintas de vídeo o juegos de video. Pero de todos los
factores que afectan el juego, pocos han tenido un impacto tan inquietante como
los cambios que han sufrido los juguetes en la última década.
El juego según la edad:
0 a 2 años: Etapa de los juegos funcionales, el niño ejercita sus funciones
ensayando movimientos con las manos y los brazos. Aquí tienen lugar los juegos
“hedonísticos” o de búsqueda de placer. La inteligencia es motriz, lo que
implica que no representa a los objetos sino los tiene delante y se pierden
cuando desaparecen de su campo visual. Su principal actividad es exploratoria,
busca el objeto nuevo porque necesita manipularlo.
2 a 7 años: Aparece en el niño (a) la capacidad de representación simbólica. Ya
puede representar objetos sin necesidad de que estén presentes antes sus ojos.
Adquieren gran importancia los juegos de imitación. En esta etapa los juguetes
deben servir para despertar y fomentar la fantasía.
7 años en adelante: Ya las reglas del juego están instauradas y adquieren su
mayor importancia los juegos sociales.
Importancia de los juguetes:
Los juguetes tienen una influencia muy importante en el juego. Algunos juguetes
tienden a promover un juego de mayor calidad que otros. Los juguetes
multipropósitos y desestructurados, como arcilla, bloques, figuras genéricas y
muñecas, alientan un tipo de juego que los niños pueden controlar y moldear para
satisfacer sus necesidades individuales a través del tiempo. Los juguetes muy
realistas o estructurados, como los muñecos de acción que se basan en programas
de TV o películas y, también, en muchos vídeos juegos, pueden tener un efecto
opuesto. Les "indican" a los niños cómo deben jugar y los pueden guiar a jugar
con temas particulares de modos particulares, simplemente usando juguetes que
intentan imitar lo que ven en la pantalla del televisor o el cine. La mayoría de
los juguetes que más se venden en la actualidad corresponden a la categoría de
los muy estructurados, que están estrechamente vinculados con los medios de
comunicación. En la medida en que los estantes de juguetes de los niños y niñas
estén repletos de este tipo de juguetes, el juego y el aprendizaje sufrirán las
consecuencias.
Cuando los niños se tornan dependientes de los juguetes que les indican a qué
jugar y les muestran cómo hacerlo, utilizan su tiempo de juego imitando los
guiones de otras personas. Como resultado, la imaginación, creatividad y
capacidad de los niños para encontrar problemas interesantes para explorar y
resolver, plataforma que contribuye al éxito en la escuela, también puede ser
socavada.
Con el tiempo, los niños se pueden convertir cada vez más dependientes de los
juguetes que les muestran cómo jugar y se les hace difícil poder crear su propio
juego o usar juguetes con fines abiertos, que puedan controlar. Muchos niños
rápidamente se aburren cuando no tienen cosas que les muestren qué y cómo jugar.
También se asocian cada vez más a la televisión y a los video- juegos, como una
forma de remediar su aburrimiento.
El juguete ante todo debe ser un material facilitador de la actividad que
deseamos ejercitar mediante el juego. Ejemplo: si el niño está construyendo una
torre con cubos, lo importante no son los cubos ni la torre, sino la misma
construcción.
En cuanto a las características de un juguete es importante que cumpla dos
requisitos básicos:
Creatividad: El juguete debe cubrir las necesidades que presenta el niño en la
evolución de las diferentes funciones y destrezas: psicomotricidad, habilidades
básicas, inventiva, adaptación e integración social. El juguete debe ser abierto,
no restrictivo, y que deje un margen muy importante para la imaginación. De ahí,
que los juguetes más sofisticados son los que menos desarrollan la inventiva del
niño que en muchas ocasiones se convierte en un simple espectador de “tanta
maravilla”, cuando lo ideal es que sea el actor protagonista.
Valor educativo del juguete: El objetivo es canalizar la energía que el niño
despliega para incrementar y fomentar el desarrollo de sus habilidades y
destrezas.
Reglas de oro:
Aliente y valorice el juego que es adecuado para la edad e intereses y
necesidades individuales de los niños.
Ayude a que los niños incorporen en el juego el contenido obtenido de sus
propias experiencias.
El juego de los niños generalmente es más creativo y se basa menos en la
imitación cuando surge de sus experiencias diarias. Por ejemplo, si uno les da
cajas de comida vacías y una caja registradora de juguete después de ir al
supermercado, puede ayudar a que los niños comiencen a recrear su experiencia en
el juego.
Observe a los niños mientras juegan para ver qué están haciendo y qué les
interesa.
Los juguetes se pueden utilizar de varias formas habitualmente para promover el
juego más valioso. Otorgan a los niños muchas oportunidades para inventar nuevos
usos a lo largo del tiempo. Demasiados juguetes o el tener constantemente
juguetes nuevos pueden evitar que los niños hagan esto.
Intente que el niño tenga tiempos de juego regulares, ininterrumpidos. No
importa si el tiempo de juego es tres o cinco veces a la semana, después del
desayuno o antes de ir a la cama, esto les indica a los niños que jugar es
importante y valioso. También les ayuda a desarrollar habilidades que
necesitarán en el tiempo para compenetrarse en juegos significativos y
satisfactorios. Para los niños que son muy dependientes de la televisión,
desarrolle esta rutina gradualmente y ayude a los niños a pensar cómo comenzar
su juego.
Organizar los juguetes para que los niños puedan ver fácilmente qué tienen,
conseguir lo que ellos quieren y guardarlos puede ayudarlos a convertirse en
jugadores independientes e ingeniosos. Colocar los juguetes en estantes bien
marcados (con dibujos) que estén al alcance de los niños.
Cuando los niños se enganchan en juegos violentos, imitando lo que les muestran
los programas de TV o las películas (o utilizan los juguetes relacionados con
los mismos), ayúdelos a incorporar en el juego sus propias ideas, creatividad e
imaginación. No todos los adultos piensan igual acerca de este tipo de juego.
Algunos intentan prohibirlos, otros adoptan un enfoque de no intervención. La
mayoría de los niños, especialmente los varones, lo intentan de alguna manera.
Independientemente de cómo vean los adultos este tipo de juego, cuanto más
puedan ayudar a que el juego de los niños sea creativo, menos violento será.
Realice elecciones cuidadosas acerca de la función que tienen los medios de
comunicación en las vidas de sus hijos. La calidad y cantidad de lo que ven los
niños en los medios puede tener un impacto enorme en sus juegos. La televisión
quita tiempo para las actividades de juego. El contenido de los medios tiene una
gran influencia en el juego. Por lo tanto, intente desempeñar un rol activo en
la administración de los medios en la vida de los niños; por ejemplo, desarrolle
reglas de horarios y contenidos de la televisión.
Aunque en la actualidad uno de los mayores contratiempos sea la falta de tiempo,
los padres y docentes deben ejercer un rol más activo y deliberado para
garantizar que el juego de los niños satisfaga sus necesidades. Así los niños
demostrarán niveles crecientes de independencia, ingenio y competencia como
resultado del juego creativo.
Eligiendo juguetes:
Elegirlos de manera cuidadosa.
No dejarse llevar por el bombardeo publicitario y ceñirse a las necesidades
reales del niño.
Informarse de los juguetes en función de su utilidad y de su poder de estímulo.
Ver los juguetes y cerciorarse de su calidad.
No inundar al niño con una gran cantidad de juguetes en una época del año.
Optar por juguetes no bélicos, pero sin prohibirlos directamente.
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