Patologías del Lenguaje.
Licda. Natalia Calderón Astorga. M.Sc.
Definiendo como patología aquella rama de la medicina que
trata del estudio de las enfermedades y anormalidades del organismo, lo
“patológico”, sería sinónimo de anormal. La patología del lenguaje, se refiere a
los trastornos o desórdenes del lenguaje.
El especialista en lenguaje necesita por ende, desarrollar un sentido de
observación y análisis de los síntomas, para lograr encargarse de la
rehabilitación funcional de dichos trastornos y al médico le corresponde el
tratamiento orgánico de los mismos; cada profesional es insustituible en su
campo para la corrección de los trastornos del lenguaje.
La habilidad para aprender el lenguaje oral es un rasgo esencial del ser humano,
cuya adquisición se basa en una variedad de mecanismos biológicos dados, así
como en experiencias concretas y personales. Por ello, uno de los tópicos más
importantes en la investigación y detección de las dificultades lingüísticas es
el estudio de las alteraciones del lenguaje que pueden comprometer, tanto la
comprensión como la producción oral.
El concepto de lenguaje “normal”, reúne una serie de características, ajustadas
a las normas sociales, que no obstaculizan las relaciones entre los individuos
que forman la colectividad y no coexiste una imposibilidad verdadera de
expresión. Todos los rasgos que se oponen o salen de este concepto entran en el
campo de la patología. Por tanto, las anomalías del lenguaje son, todas las
diferencias de la norma en cuanto a forma, grado, cantidad, calidad, tiempo y
ritmo lingüístico que dificultan las posibilidades de expresión interpersonal y
que implican una deficiencia duradera de la habilidad lingüística.
Definición.
El concepto de trastorno de lenguaje oral es muy amplio e impreciso.
Terminológicamente ha sido expresado de muy diversas maneras: dificultad,
desorden, alteración o perturbación lingüística.
También, puede definírsele, como un conjunto de elementos semiológicos que
suponen una comparación de las estructuras lingüísticas de un sujeto con las de
otros sujeto que habla normalmente, utilizando como referencia la posesión y
buen funcionamiento de los elementos anatómicos (normalidad de los órganos
lingüísticos), de los elementos funcionales (contexto socializador y
lingüístico) y de los elementos ambientales (entorno comunicativo de continuo
estímulo).
La Asociación Americana de Habla — Lenguaje — Audición (ASHA), define los
trastornos del lenguaje como un trastorno en la adquisición, comprensión o
expresión normal del lenguaje hablado o escrito. El trastorno puede implicar a
todos o algunos de los componentes: fonológico, morfológico, semántico,
sintáctico o pragmático del sistema lingüístico.
Un trastorno específico del lenguaje, es aquella dificultad del funcionamiento
lingüístico que se encuentra en personas sin afectaciones neurológicas o
sensoriales detectables, con una inteligencia no verbal dentro de los límites de
la normalidad y que, a pesar de una estimulación adecuada, una educación
suficiente y unos progresos observables, no llegan a alcanzar un nivel de
conocimiento lingüístico que les permita comprender y expresarse de forma
igualmente correcta en toda la gama posible de situaciones comunicativas.
Resumiendo, puede anotarse entonces que toda alteración del lenguaje oral puede
comprometer tanto la comprensión como la expresión del mismo, por consiguiente,
afectará la formación de conceptos, pensamiento, aprendizaje formal, la
interacción social y por consiguiente la autoestima y el autoconcepto.
Causas de los trastornos del lenguaje oral:
Las causas que generan los trastornos lingüísticos orales, se abarcan desde
diferentes perspectivas o enfoques:
En primer término están la etiológicas (en función de su origen / la etiología
es el estudio de las causas que originan los padecimientos) que se refieren a
causas de orden genético, neurológico o anatómico, como las malformaciones de
los órganos del habla, las deficiencias auditivas, motoras o de orden
neurológico.
En segundo lugar, están las causas funcionales (dificultades tradicionalmente
consideradas de tipo psicológico) que no afectan a la comunicación social y
afectiva, pero comprometen el aprendizaje lingüístico. Son generalmente defectos
en el proceso fisiológico de los sistemas que intervienen en la emisión de la
palabra, aunque los órganos se encuentren en perfecto estado.
Otro factor causal de alteraciones del lenguaje es el cronológico.
En función de este factor se establece una dicotomía entre alteraciones
adquiridas y alteraciones en la adquisición del lenguaje oral. Las adquiridas
pueden tener una causa conocida de origen orgánico y sobrevienen cuando el
lenguaje está suficientemente adquirido como ocurre, por ejemplo, con los
trastornos afásicos.
En relación con la dicotomía lenguaje – habla, la afectación de la comprensión y
la expresión llegarían a plantear una alteración del lenguaje y la afectación de
la producción dirigiría a una problemática específica del habla. Las
dificultades del lenguaje son más graves, en principio, que las del habla y se
refieren a los aspectos más externos de la comunicación, como cuestiones de voz,
ritmo y articulación.
Algunos investigadores atribuyen una base de transmisión genética a las
dificultades lingüísticas, mientras que otros señalan como causa de éstas la
influencia de factores socioculturales. Sin embargo, no se descarta una
combinación de ambas causales, puesto que generalmente las primeras inciden
sobre las segundas y viceversa.
Clasificación y descripción de las alteraciones del lenguaje oral:
Cualquier alteración o problema en el uso del lenguaje oral afecta, como ya se
indicó, en mayor o menor grado, la conceptualización, la toma de decisiones, el
pensamiento, la alteración social así como el aprendizaje académico y el
autoconcepto.
Para clasificar los trastornos del lenguaje oral se utilizan como criterios
distintivos los conceptos del proceso de comunicación lingüística: la
comprensión y la expresión oral, pero también, pueden clasificarse las
alteraciones según los componentes del sistema: fonológico, morfológico,
semántico, pragmático y/o sintáctico.
Otro tipo de clasificación toma como base los principales factores que
intervienen en los trastornos del lenguaje oral, tales como la herencia
(factores anatómicos y fisiológicos), la capacidad innata para aprender el
lenguaje y la inteligencia, además el medio (influencias del lenguaje adulto en
el niño así como la práctica que hace el propio niño y el lenguaje que emplea el
grupo de iguales al que pertenece).
Otro criterio indica que quien diagnostica e interviene las perturbaciones del
lenguaje oral debe conocer la especificidad de esas alteraciones y sobre esa
base debe clasificar y organizar su tarea profesional.
Bustos, M. (1998), propone una clasificación que facilita la puesta en práctica
del criterio anterior, al enumerar no sólo el tipo de alteración sino los
posibles factores implicados como alteradores. A continuación se expone la
clasificación de las alteraciones del lenguaje según el citado autor.
Alteraciones formales del habla referidas a la articulación, programación
fonológica y expresión oral.
Afectan las formas estructurales o sensoriomotoras del aparato del habla tanto
de producción como de la programación fonológica. En este grupo se encuentra el
retraso del habla, y las alteraciones audioperceptivas, praxicomotora,
articulatoria orgánica, alteración neuromotora del habla y de la fluidez del
habla.
Retraso evolutivo del habla.
En el retraso simple del habla no se encuentra una causa aparente. Se detectan
una cantidad de errores articulatorios fonéticos, prolongando el período
madurativo de la adquisición de los sonidos. Sin embargo, la estructuración de
la frase y la comprensión verbal se ajustan al desarrollo.
Algunos autores definen este tipo de retraso simple del habla como dislalia
evolutiva, en donde el niño(a) a temprana edad presenta una fuerte incidencia de
errores fonológicos, errores que van desapareciendo durante la etapa evolutiva.
A los 5, 6 o 7 años, ya no se presentan.
Alteraciones audioperceptivas y praxicomotoras.
Las dislalias corresponden a un trastorno en la articulación de los fonemas, o
bien por ausencia o alteración de algunos sonidos concretos o por la sustitución
de éstos por otros de forma improcedente. Se trata de una incapacidad para
pronunciar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas.
Se puede hablar de dislalia a partir de los 4 años de edad, que es cuando
estadísticamente, la mayoría de los niños(as) presentan una correcta
articulación de los fonemas. Ya a esta edad el niño(a) debe contar con la
capacidad suficiente para unir las gnosias auditivas a las praxias fonéticas y
captar la relación significativa que tienen unas con otras. Cuando dichas
habilidades no se producen, surge la dislalia funcional auditiva y la dislalia
funcional práxica o praxicomotora.
La dislalia funcional auditiva. Su causa funcional no está determinada de manera
evidente. Algunos autores la clasifican también como dislalia fonológica, ya que
el niño(a) es capaz de articular el fonema de forma aislada, pero dentro de la
palabra no los utiliza en el lugar correspondiente, debido a que no los tiene
bien conceptualizados, por lo que el proceso de aprendizaje de los sonidos se ve
alterado, es decir, todo varía en función de la posición del sonido y de la
amplitud de la palabra; estas dificultades afectan también el lenguaje oral
interno por lo que los procesos semánticos, la lectura oral y la lectura
comprensiva se verán alterados.
La dislalia funcional práxica. Es una alteración fonética que afecta a la
ejecución motriz o producción del habla por una incoordinación de los
movimientos bucoarticulatorios o por los malos hábitos adquiridos. Su causa no
está determinada de forma evidente.
Contrario a la dislalia funcional auditiva, el niño(a) tiene conceptualizado el
fonema, pero no puede articularlo debido a la dificultad de producción.
Asimismo, no presenta dificultad en el lenguaje interno, ni en los procesos
semánticos, ni en la discriminación auditiva, ni en la lectura silenciosa o
comprensiva. Algunos autores la denominan también como dislalia fonética.
Alteración articulatoria orgánica.
Es un trastorno en la producción oral producida por una causa anatómica y/o
fisiológica de los órganos periféricos articulatorios, de origen no neurológico.
A este tipo de alteraciones se les tiende a llamar disglosia. La causa puede ser
variada, y se puede ubicar en los diferentes órganos responsables de la
articulación del habla.
Hay diferentes tipos de disglosia clasificados en función de las características
anatomofisiológicas de los órganos periféricos del habla afectados: disglosia
labial, disglosia lingual, disglosia palatina, disglosia mandibular, disglosia
dental y disglosia por obstrucción nasal. Se da un defecto en la sintaxis y en
la calidad de expresión verbal.
Alteración neuromotora del habla.
Se trata de alteraciones que pueden referirse a lesiones del sistema nervioso:
la disartria, la anartria, la dispraxia y la apraxia. Afectan la producción
mecánica del habla, mientras que los procesos básicos del lenguaje permanecen
relativamente intactos.
Los trastornos del lenguaje ocasionados por la dispraxia o apraxia constituyen
una disfunción entre los trastornos propiamente motrices de la disartria y los
de la afasia. La persona con apraxia o dispraxia se esfuerza por organizar las
posturas articulatorias correctas y las secuencias de las mismas cuando desea
hablar, pero no puede o le es difícil organizar los fonemas o las palabras.
La disartria, o alteración de la actividad articulatoria de las unidades
fonéticas, puede ser de origen variado dentro del trastorno neurológico, dándose
igualmente desde el nacimiento como consecuencia de enfermedad o accidente
posterior que desencadena la lesión cerebral. Es aquel defecto de la
articulación originado por lesiones en el neuroeje.
La persona disartrica puede manifestar problemas de respiración, fonación,
articulación, resonancia, ritmo y de prosodia. La disartria se presenta más
frecuentemente en los niños a los que se ha diagnosticado una parálisis
cerebral.
La anartria es la ausencia del habla por pérdida severa de la función motriz de
la musculatura bucofacial; laringe, faringe, velo del paladar, lengua y cara no
consiguen efectuar su función para articular los fonemas del habla. El habla no
progresa debido a la severidad de la implicación motora y oral. Es la falta
total de la articulación oral.
Alteración de la fluidez del habla.
Se relaciona con el déficit específico del ritmo y del tipo de fluidez del
habla, se perciben en distintas situaciones ocasionando serias consecuencias en
la comunicación y en la interacción con el ambiente que le rodea.
Disfluencias: se considera como una alteración propia de la disfemia o tipos de
tartamudez. La disfemia constituye la principal preocupación de las disfluencias
verbales. Suele aparecer entre los tres años de edad cuando el niño pasa de la
fase simple a formular oraciones más largas. Se caracteriza por interrupciones
bruscas, bloqueos y espasmos musculares que afectan con distinta intensidad la
coordinación fonorespiratoria y a los movimientos articulatorios. Es
fundamentalmente un desorden del lenguaje y tics debidos a psiconeurosis.
Habla no fluida o falta de fluidez: es una dificultad o alteración que ocurre
durante el acto temporal de hablar o en aquellos niños(as) con trastornos
severos fonológicos y/o del lenguaje.
Alteraciones de la fonación que afectan la voz
Este tipo de alteraciones sobreviene a una alteración orgánica o a una
incoordinación de los músculos respiratorios, laríngeos y de las cavidades de
resonancia que intervienen en el acto vocal y se conocen como disfonías o
alteraciones de la fonación, habitualmente ligadas a un uso incorrecto de la
voz.
La mayoría de los autores coinciden en dividirlas, en dos grandes grupos:
disfonías orgánicas y disfonías funcionales. Las disfonías son defectos de la
voz debido a perturbaciones orgánicas o funcionales de las cuerdas vocales o a
respiración defectuosa.
-
Las disfonías orgánicas: presentan una patología visible y tienen un componente
anatómico o neurológico, importante en forma de tumores, problemas vasculares,
paresias de cuerda vocal, síndrome bulbar, parkinson, lesiones neuronales.
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Las disfonías funcionales: se caracterizan por una utilización defectuosa del
órgano vocal a causa del círculo vicioso del sobreesfuerzo vocal, por un abuso o
agotamiento del mecanismo vocal, lo que puede llevar a la aparición de
alteraciones orgánicas tales como nódulos, edemas, pólipos y otros.
Alteraciones del contenido del lenguaje referidas a la integración de las
estructuras comunicativas del lenguaje.
Son alteraciones que afectan a la recepción, significación y elaboración del
lenguaje.
Retraso evolutivo del lenguaje o retraso simple del lenguaje. Se trata de una
disfunción del lenguaje de tipo evolutivo con desfase cronológico. Aparece en
niños en los que no se encuentran alteraciones de tipo intelectual, relacional,
motriz o sensorial, aunque afecta a más de un módulo del lenguaje, en especial a
la fonología y a la sintaxis. Lo más normal es que se presente como una
insuficiencia del aspecto lingüístico a nivel expresivo, comprensivo y
articulatorio.
El retraso simple se da en niños que no presentan, por lo tanto, ningún tipo de
patología. pero que por cualquier circunstancia tardan más tiempo en alcanzar la
comprensión del lenguaje. Parece que se da más en niños con bilingüismo.
Algunas de las características que presentan los niños están relacionadas con
dificultades en la comprensión de órdenes sencillas, poseen un escaso
vocabulario, presentan dificultades en la lateralización y una escasa función
lúdica del lenguaje.
Alteración de la elaboración del lenguaje.
En las alteraciones de las estructuras del desarrollo del lenguaje se encuentran
diferentes grados de afectación, siendo la disfasia infantil congénita, conocida
con el nombre de afasia infantil congénita, afasia del desarrollo, sordera
congénita, sordera verbal o audiomudez; presentándose como una perturbación
severa o grave de la elaboración del lenguaje.
Se relacionan con una inadecuada y retrasada adquisición de lenguaje en ausencia
de deficiencia mental, pérdida auditiva, problemas emocionales-sociales y
deprivación medio-ambiental grave. Se aplica a aquellos niños que presentan un
trastorno severo del lenguaje, tanto en la compresión como en la producción. Se
caracterizan por déficit a nivel de comprensión, procesamiento y uso del
lenguaje. Suele asociarse a otro tipo de trastornos como atención dispersa y
aislamiento.
Disfasia expresiva: si la expresión está afectada, el primer lenguaje no aparece
hasta los 5 0 6 años o en algunos casos no aparece nunca. Cuando lo hace se
limita a la producción de algunas palabras, generalmente incomprensibles para
los no familiares y no se observa elaboración espontánea de enunciados que
combinen varias palabras.
Disfasia comprensiva o receptiva: si la comprensión está afectada, las
dificultades de decodificación son mínimas fonológicamente y aparecen problemas
para comprender el sentido de las frases complejas e ideas abstractas, lo que da
lugar a respuestas fuera del contexto de las preguntas, por falta de comprensión
de las mismas.
Si la expresión y la comprensión están afectadas, el lenguaje es casi nulo. El
niño presta muy poca atención a los sonidos en general y su expresión se limita
habitualmente a gritos y a una jerga entonativa que acompaña sus gestos y mímica
natural.
Alteración neuromotora del lenguaje
Se hace mención a la afasia infantil adquirida, la cual es la pérdida total o
parcial de la capacidad de formulación, de expresión y/o compresión de los
signos del lenguaje, producida por una lesión cerebral adquirida ya sea por
traumatismos craneales, tumor o infección y se localiza generalmente en la
corteza cerebral que rodea la fisura de Rolando del hemisferio izquierdo. Se
dice que un niño adquiere la afasia infantil, entre lo 2 a 15 años de edad.
Alteración de la comunicación
Este tipo de alteración conlleva a un mutismo electivo; considerándose éste como
un rechazo persistente a hablar en una o más situaciones sociales, a pesar de la
capacidad para hablar y comprender el lenguaje hablado. La situación más
frecuente es que el niño(a) habla con sus padres pero se rehúsa con personas
extrañas. Sólo se puede hablar de mutismo cuando persiste más allá de los 6 años
de edad y produce trastornos escolares.
Alteraciones del desarrollo global del lenguaje
Las limitaciones del desarrollo intelectual repercutirán el ritmo del desarrollo
global. El retraso mental presenta déficit en múltiples áreas de su desarrollo,
estando entre ellas el área específica de las habilidades de la comunicación,
tanto verbal como no verbal. En cuanto a los aspectos lingüísticos (fonológico,
morfosintáctico, semántico y pragmático) el niño(a) progresa de forma lenta y
desigual.
Alteraciones de la audición referidas a las pérdidas auditivas
Son aquellas alteraciones que afectan a la recepción auditiva, debido a una
disminución o pérdida grave de la audición.
Pérdidas auditivas
Un elemento fundamental en la elaboración del lenguaje es la percepción
auditiva, siendo necesaria para conseguir una correcta audición. Por ello la
dislalia audiógena, o alteración en la articulación debido a una audición
deficiente, ya sea por repetidas otitis medias, resfriados continuos o malas
condiciones higiénicas puede provocar problemas de articulación, cierta
deformidad en la emisión de la voz y en el ritmo de la palabra y una pobreza en
las habilidades lingüísticas.
Mientras que la sordera, o pérdida auditiva de diversos tipos y grados de
afectación, ocasiona graves problemas en el lenguaje oral, debido a la
dificultad o imposibilidad de acceder al código lingüístico.
Una vez identificadas, clasificadas y descritas las principales alteraciones del
lenguaje oral, es imprescindible una adecuada evaluación profesional
(especialista en lenguaje) que permita puntualizar claramente la patología, con
el fin de brindar la intervención más adecuada en tiempo y forma.
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