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Los días 24, 25 y 26 de enero 2005, se llevará a cabo un Taller sobre el excelente programa Filosofía para Niños, que integra Literatura, Lenguaje y diálogo dentro de un ambiente constructivista...

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- Evaluación del lenguaje

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- Patologías del Lenguaje

- El Trastorno del Déficit Atención

- El Trastorno del Déficit Atencional, ante la Diversidad

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Criterios que definen un ambiente familiar propicio para un alto rendimiento académico y un posterior éxito personal y social de los hijos e hijas.
 

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El trastorno de déficit de atención

 


El Trastorno del Déficit Atención.




Licda. Natalia Calderón Astorga. M.Sc.

 



El Trastorno por Déficit de la Atención denominado con la sigla TDA, es un trastorno que se presenta en las personas desde los primeros años de vida y puede durar incluso hasta la adultez. Se caracteriza por una dificultad o incapacidad para mantener la atención voluntaria frente a determinadas actividades tanto en el ámbito académico, como cotidiano. Por ende las relaciones sociales se ven afectadas por el hecho de que es muy difícil para una persona de estas características seguir reglas o normas rígidas de comportamiento. Habitualmente se asocia este déficit a una falta de autocontrol y sobretodo dificultades en la toma de conciencia de los errores propios para la persona afectada.

Con relación a las causas hasta el día de hoy no hay claridad en el tema y son muy variadas las teorías que tratan de explicarlas, sin duda lo que si es importante destacar es que existen causas de orden genético, otras que se desarrollan en el periodo de embarazo y otras generadas después del parto.

Existen fuertes evidencias que la presencia de un desorden fisiológico a nivel de unos neurotransmisores llamados Catecolaminas, todo esto a nivel del sistema nervioso central, seria una de las causas más aceptadas. Otra de las razones más estudiadas dice referencia a la de los efectos que pueden causar en el comportamiento los altos niveles de plomo, los traumas y la ingesta de determinados alimentos. Se cita además que el TDA también puede ser causado por factores sociales o ambientales (deprivación), o una enseñanza deficiente.

Afecta entre un 3 a un 5 % de la población con una prevalencia mayor en los varones en una relación de 1:4 con respecto a las mujeres, Se debe tener presente que el TDA no “se pasa”. En efecto, un alto porcentaje de las personas que lo poseen continúan hasta adultos con los síntomas. El TDA no conoce limitaciones, ocurre en todos los niveles sociales, culturales, económicos y raciales.

La sintomatología que caracteriza a este síndrome puede ser muy variada, uno de los síntomas más comunes que se evidencian en el TDA tiene una relación con el alto nivel de actividad motora que presentan algunas personas y que es conocido como HIPERACTIVIDAD el que se entrelaza con otro síntoma frecuente la IMPULSIVIDAD reflejada principalmente en la toma de decisiones, en la realización de varias actividades, en juegos, deberes escolares, etc.

Para poder determinar si la presencia del TDA es de carácter hiperactivo, debe presentar algunas de las siguientes conductas:

- Frecuentemente está inquieto con las manos o los pies o no puede quedarse sentado quieto.
- Frecuentemente se levanta de su lugar en clases.
- Frecuentemente está activo en situaciones en que es inapropiado.
- Frecuentemente tiene dificultad en hacer cosas en forma tranquila.
- Frecuentemente está como si "no se le acaban las pilas”.
- Frecuentemente habla en forma excesiva.
- Frecuentemente responde antes de que la otra persona termine.
- Frecuentemente tiene dificultad en esperar su turno.
- Frecuentemente interrumpe.

Pero quizás el rasgo más relevante o más decisivo de la existencia de un posible déficit atencional es la falta de atención o INATENCIÓN que se ve reflejado en conductas como:

- Frecuentemente falla en dar atención cercana a detalles o comete errores por no fijarse en trabajos de la escuela o en otras actividades
- Frecuentemente tiene dificultades en mantener la atención en trabajos o en otras actividades
- Frecuentemente parece no escuchar cuando se le habla
- Frecuentemente no sigue las instrucciones o falla en terminar las cosas
- Frecuentemente tiene dificultad en organizarse
- Frecuentemente evita situaciones que implican mantener un nivel constante de esfuerzo mental
- Frecuentemente pierde cosas
- Frecuentemente se distrae con estímulos externos
- Frecuentemente es olvidadizo de actividades diarias.

Los síntomas que se evidencian en un TDA pueden presentarse en su totalidad o parte de ellos lo que dependiendo de las diferentes combinaciones va a depender de que tipo de TDA es el que se posee. El Manual Diagnóstico Estadístico de Enfermedades Mentales DSM- IV, distingue tres subtipos de Trastorno por Déficit de la Atención:

1. TDA tipo combinado: Esta categoría se utiliza si al menos 6 de los síntomas de atención y 6 de los síntomas de hiperactividad - impulsividad están presentes por un mínimo de 6 meses (A juicio de muchos autores la mayoría de los niños y adolescentes tienen el tipo combinado).

2. TAD tipo Inatención predominante: Se utiliza si al menos 6 síntomas de atención, pero menos de 6 en el ámbito de la impulsividad - hiperactividad están presentes por un mínimo de 6 meses.

3. TDA Tipo hiperactivo - Impulsivo: Es usado si al menos 6 síntomas de hiperactividad- impulsividad están presentes, pero menos de 6 de ámbito de la atención por un mínimo de 6 meses.

La generalidad de las investigaciones mundiales han estudiado el TDA desde la perspectiva de la falta de atención asociada casi siempre a altos niveles de actividad motora, es tanto así que algunos autores se refieren a niños con déficit atencional homologándolos con niños hiperactivos. En este sentido es importante destacar que si bien es cierto que un alto porcentaje de niños hiperactivos presentan problemas atencionales, no todos los niños con problemas atencionales presentan una hiperactividad motora. Es más se estima que un 50% de los niños con TDA, no presentan hiperactividad, sino más bien en una falta real de actividad por parte del niño llamada también HIPOACTIVIDAD.

Existen patrones y conductas que caracterizan a este tipo de población infantil. Dentro de ellas están:

1.- Pierden el rumbo de la tarea: mientras que el niño con TDA con hiperactividad pierde la pista de lo que está haciendo en forma notoria, el niño sin hiperactividad lo hace pasivamente y sin llamar la atención de sus maestros.
Ya que siempre pareciera estar en otro mundo, con su mirada perdida, su tranquilidad les hace flotar por largos períodos no captando la información contenida en la explicación del profesor.

2.- Presentan patrones de pensamiento indefinidos: Es muy difícil para ellos mantener informaciones en forma lineal y secuenciada. Pierden detalles esenciales de la información obtenida para recibirla y procesarla en forma desordenada. Los pasos de un proceso (ciencias) que deben ser seguidos en cierto orden los mezclan revolviéndolos. Lo que se ha aprendido no aparece en su pantalla mental cuando la necesita. Su memoria es vaga, dispersa, esto les impide realizar un conjunto de actividades que requiera una tarea.

3.- Cambios de primeras impresiones: Los niños con déficit atencional, cambian rápidamente las primeras impresiones de las informaciones que reciben. Es por esto que, pueden aparecer borrando y cambiando todo lo que realiza, ya que lo que ve y lo que escucha no siempre es procesado junto.

4.- Poseen un tiempo cognitivo lento: El procesamiento de la información obtenida y rescatada es lento y generalmente no logran responder frente a las presiones de tiempo, cuando se les solicita que realicen algo en un tiempo corto y determinado pasan largos periodos tratando de encontrar información sin obtener resultados. No reaccionan de inmediato. Entonces el trabajo escolar les consume mucho esfuerzo y les agota rápidamente.

5.- Poseen problemas para nominar y describir: Al poseer un tiempo cognitivo lento, no retienen o no logran evocar conceptos para nominar y describir situaciones, ya que necesita un periodo más largo para poder identificar cual es la información necesaria. Pueden dar grandes sorpresas de eficiencia cuando se les otorga un plazo de tiempo más largo para elaborar sus respuestas.

6.- Auto observaciones orales: es característico en estos niños que cada vez que reciben una instrucción la repitan en forma oral, de modo de fijar los detalles específicos de lo que están escuchando. Por la complejidad que presenta el TDA se hace necesario la rigurosidad en la entrega de datos, por parte de los padres y profesionales a cargo del niño al momento de la evaluación, porque se ha evidenciado en los últimos años un sobrediagnóstico de este cuadro llevando a entregar el rótulo de TDA a niños con otros problemas, como al trastorno opcionista desafiante, al trastorno de la vigilancia, a los cuadros obsesivos compulsivos, a la depresión, etc.

La etiología del cuadro así como su diagnóstico es bastante compleja se estima que las causas están determinadas en función de si son atribuidas a factores endógenos básicamente genéticos, exógenos pre, peri y post natales, como elementos o factores ambientales como la familia, el nivel sociocultural, la escuela, la contaminación, etc.

“De acuerdo a las investigaciones de los últimos 10 años mediante técnicas de formación de imágenes, podría darse a un mal funcionamiento de ciertas regiones del cerebro, lo que explicaría los síntomas del trastorno”.

Considerando "el gran número de síntomas que presenta el TDA, su mullticausalidad, problemas emocionales y los numerosos déficit que se le asocian, parece lógico pensar en un abordaje multimodal, multidisciplinario y sistémico."

Es en este punto el del tratamiento y manejo, donde se encuentra uno de los mayores conflictos al momento de poder definir una estrategia de trabajo con los niños y adolescentes que presentan Trastorno por Déficit de la Atención con y sin Hiperactividad, ya que la controversia surge a partir de 2 grandes posturas, la de la intervención farmacológica asociada a otras estrategias escolares y la postura antagónica de un manejo sin medicamentos sólo con cambios estructuras de enseñanza y terapias psicológicas y psicopedagógicas.

Desde hace “años las alternativas de tratamiento del TDA han estado confinadas al uso de psicoestimulantes como el metilfenidato, la dextro-anfetamina y la pemolina entre otros. Por sus favorables efectos en la reducción de los síntomas y manifestaciones de TDA son los medicamentos de primera línea en su tratamiento”. Estos fármacos mejoran la conducta entre un 70 y 90% de niños mayores de 5 años, los que reciben este tratamiento no sólo son menos impulsivos, inquietos y distraídos, interiorizan mejor las informaciones, se relacionan mejor, establecen de mejor forma compromisos y por ende se autocontrolan más eficientemente. Lo que conlleva que sean más aceptados y más queridos por sus compañeros y reciben menos castigos, mejorando por ende sus autoestima.

Sin embargo, este tipo de intervención farmacológica presenta algunas restricciones como el mal uso del medicamento, la farmacodependencia que se produce en algunas personas, y el error de que el tratamiento farmacológico es sustentado como única alternativa al problema de atención, descuidando notoriamente el tratamiento integral.

Estos medicamentos desarrollan en algunos menores efectos colaterales, que a juicio de muchos autores y sobretodo de los detractores de este tipo de intervención, son los que en vez de ayudar a un mejoramiento de los niveles atencionales del niño dentro de la sala de clase dificultan aún más el proceso, como son taquicardia, nerviosismo, insomnio, hiperactividad, tics, etc.

Existe una postura antagónica de tratamiento y manejo de niños con TDA, la cual presenta alternativas que dejan por fuera el uso de fármacos y postula que solamente se debiera intervenir en el ámbito del desarrollo de estrategias dentro de las metodologías escolares, adecuación curricular, además de apoyos multidisciplinarios para el desarrollo de estrategias eficientes en el manejo de la atención y de la conducta impulsiva o hiperactiva según sea el caso. Dentro de esta línea de trabajo juegan un rol muy importante el psicólogo clínico y educacional, el psicopedagogo, el Especialista en Dificultades del Aprendizaje, los docentes directos de los niños y especialmente sus padres.

En la literatura actual sobre el tema aparece una postura más bien ecléctica en la cual se conjugan las dos visiones antes presentadas, y se desarrollan estrategias de trabajo en el cuadro involucrando a todos los agentes directos que intervienen en el proceso de desarrollo del niño. Dentro de esta postura integracionista destaca el hecho de que para poder llegar a una intervención medicamentosa es fundamental determinar las causas reales del trastorno, porque en casos determinados de dificultades neuroquímicas en el niño se hace necesario la utilización de fármacos para poder ayudarlo en el manejo de la atención y de la conducta.

Un elemento fundamental en el tratamiento del TDA, es el trabajo que se haga con los padres y principalmente con los profesores, ya que son estos quienes deben resolver diariamente los conflictos que el niño evidencia. Los padres pueden ser apoyo real al mejoramiento del niño, como también pueden llegar a ser los más grandes destructores de todo el trabajo, es por esta razón que se les debe considerar y mantener informados y comprometidos siempre en las labores a realizar con sus hijos.

Los profesores por su parte, pasan a ser en este panorama quienes hacen de juez y parte, ya que son ellos los que precozmente comienzan a descubrir las anomalías que presenta el niño en la sala de clases, dentro de los primeros indicios que detectan los profesores están el mal comportamiento, el bajo rendimiento escolar, la desmotivación por aprender, la falta de compromiso en las tareas, desorganización de los materiales personales de trabajo, en algunos niños hiperactividad constante y en otros una hipoactividad que pareciera que fueran niños ausentes (son los muchas veces denominados “estar en la luna”). Frente a esta diversidad de síntomas los profesores comienzan inicialmente a alertar a los padres de la problemática que está ocurriendo en los periodos de clases, al mismo tiempo que inician una serie de estrategias de trabajo con ellos tratando de motivarlos y hacerlos partícipes del proceso de enseñanza y aprendizaje. Estas estrategias van estar determinadas por el nivel de conocimiento que el maestro posee sobre estos temas y como sea su nivel de compromiso con sus alumnos, muchas veces se inician trabajos dentro de la línea de la conversación y tratando de ganar la confianza del niño, otras veces cuando esto ya no surte efecto se procede con las amonestaciones y en este caso comienzan a intervenir otros funcionarios (orientadores, directores, docentes de apoyo), según sea la magnitud del problema. Lo que conlleva que el real foco de conflicto no sea la falta de atención del alumno, sino más bien sus problemas de conductas.

El trabajar con niños que sean desatentos, hiperactivos, disrruptivos dentro de la sala de clases o simplemente que no manifiesten deseos de aprender, con el paso del tiempo se transforma en una situación muy difícil de sobrellevar para un profesor, es por esto, que una detección precoz de un posible trastorno en estos niños es primordial, sobretodo por el clima de trabajo dentro de las clases.

Las formas reales de detección pueden ser muy variadas aunque generalmente la alarma se enciende en el colegio o escuela, porque es el profesor uno de los primeros en detectar que algo no está funcionando como corresponde con sus alumnos. Los padres, además, son los primeros agentes además, en descubrir algún tipo de anormalidad en el comportamiento de sus hijos cuando éste se presenta a muy temprana edad.

Existe una pauta de detección con los criterios de diagnóstico que permite abordar y pesquisar desde una línea muy simple algunas de las conductas más complejas que pudieran estar dando alguna señal de alerta en los niños. Los criterios que en esta pauta aparecen sirven claramente para el diagnóstico del Trastorno por Déficit de la Atención ya que está claramente detallada en función de los criterios específicos para poder referirse a un cuadro de este tipo.

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE TRASTORNO POR DEFICIT DE LA ATENCION CON HIPERACTIVIDAD

1.- FALTA DE ATENCIÓN (Al menos 3 de los siguientes síntomas)

A menudo no puede acaba las cosas que empieza.
A menudo no parece escuchar
Se distrae con facilidad
Tiene dificultades para concentrarse en el trabajo escolar o en tareas que exigen una atención sostenida

2.- IMPULSIVIDAD ( Al menos tres de los siguientes síntomas )

A menudo actúa antes de pensar
Cambia con excesiva frecuencia de una actividad a otra
Tiene dificultades para organizarse en el trabajo ( sin que haya un déficit cognitivo )
Necesita supervisión constante
Hay que llamarle la atención con frecuencia
Le cuesta esperar turno en los juegos o en las situaciones grupales

3.- HIPERACTIVIDAD ( Al menos 2 de los siguientes síntomas )

Corre de un lado para otro con exceso, o se sube a los muebles.
Le cuesta mucho quedarse quiero en un sitio o se mueve excesivamente. Le cuesta estar sentado
Se mueve mucho durante el sueño
Esta siempre " en marcha" o actúa "como si lo moviera un motor"

4.- INICIO ANTES DE LOS 7 AÑOS

5.- DURACIÓN DE AL MENOS 6 MESES.

6.- TODO ELLO NO SE DEBE A UNA ESQUIZOFRENIA, NI A UN RETRASO MENTAL (diagnóstico diferencial).


Las anteriores características nos llevan a buscar estrategias metodológicas para trabajar dentro de la clase, con diferentes orientaciones dependiendo éstas de cual es la meta a lograr por parte del profesional que las lleva a cabo. Los docentes serán los primeros en tener que abordar a los alumnos con problemas atencionales y generalmente consideran que las herramientas de solución que cada uno de nosotros conoce se agotan en un corto tiempo, otras además no consiguen los resultados esperados y en algunas ocasiones parecieran estar totalmente descontextualizadas. Sin duda una de las variables que está inmersa en esta problemática es la falta de conocimiento por parte de los mismos profesores sobre el tema del Trastorno por Déficit de la Atención, lo cual no implica una falta de motivación o investigación sino más bien por ser un área muy específica y de difícil o incompleta difusión.

Un elemento importante a considerar en el trabajo con niños con TDA, es el aporte fundamental que hace la familia, por lo tanto éstos pasan a formar un elemento más del equipo de trabajo. La labor docente debiera poseer una de las estrategias de trabajo orientadas a la familia. En términos de buscar en ellos la fuente directa de información del alumno, además de poder contar con ellos para las tareas que se puedan llevar en conjunto.

Los talleres para padres, en donde a través de charlas, interiorización los problemas que afectan a sus hijos, el reconocer que en determinadas ocasiones no se ha tomado conciencia de la problemática, etc. se convierten en elementos importantes de trabajo en el hogar y en apoyo de la labor docente.

Para poder llevara cabo cualquier estrategia de trabajo dentro de la sala de clases y que ésta sea efectiva, se debe pasar inicialmente por un trabajo cooperativo con los otros docentes, personal administrativo y la familia. Se hace imprescindible que la mayor cantidad de personas posibles manejen la información necesaria sobre el TDA, sus características, su etiología y sus distintas variaciones. De esta forma el trabajo en equipo se hace más llevadero, obteniéndose mayores éxitos en la labor que se emprende.

a. Estrategias:

Existen una serie de estrategias para que el maestro(a) facilite su labor en el aula. Estas estrategias van a permitir además que el profesor tome conciencia de las cuales son las realidades a las que se ve enfrentado un niño que presenta Trastorno por Déficit de la Atencional, y de esta forma poder ayudarlo y a la vez ayudarse en su labor docente.

A continuación se presentan algunas:

1. Para cada una de las conductas que quieras cambiar en tu alumno trata de utilizar el mayor número de aproximaciones diferentes al problema.

a) Si el alumno no termina la tarea premiarlo por lo que ha hecho

b) Adaptar el entorno de la sala, ubicando al alumno cerca de la mesa del profesor

c) Sentar al alumno en una mesa solo, y si es necesario frente a la pared en momentos que se requiera mayor atención

d) Adaptar la exigencia de las tareas haciendo que él las pueda realizar por parte

e) Ponerle un límite de tiempo de trabajo si se evidencia cansancio o desmotivación

f) Prestarle atención en momentos en que sí está concentrado, acariciándole la cabeza o parándose cerca de su mesa y sonriendo


2. Retira la atención a las malas conductas cuando éstas se produzcan con mucha frecuencia y refuerza (premia) con atención las contrarias.


a) Ignorar al alumno cuando se levante de su lugar para llamar la atención

b) Ignorarle cuando repita una palabra o frase para llama la atención

3. Plantear las normas de clase para todos, no sólo para el niño hiperactivo y desatento.

4. Tratar de evitar aquellas situaciones en que un niño hiperactivo no se puede controlar.

a) Evitar esperar en la fila, hacer que él - ella sea la persona que cierre la puerta o al contrario que abra la puerta para que entre el resto de compañeros (mantenerlo más ocupado).

5. No es posible cambiar todas las conductas al mismo tiempo. Se inicia cambiando las menos difíciles.

6. Tan importante es adaptar la tarea a un niño(a) como programar un sistema de registro para que este compruebe de forma visible que mejora en su trabajo.

7. Para modificar una conducta se debe desmenuzar en pasos pequeños y reforzar cada uno de ellos. Al final se conseguirá la conducta completa, por ejemplo, comienza por reforzarle que termine cada pregunta de una ficha, después exigir que además lo haga con buena letra y finalmente que el contenido sea también correcto.

8. Se recomienda además, el uso de fichas de autocontrol.

9. Grupos de trabajo: Ésta se define como una alternativa real de trabajo dentro del aula que además de poder abordar el tema del Trastorno por Déficit de la Atención, permitiendo un nivel de desarrollo de los alumnos en términos globales.

El diseño está referido a formar grupos de trabajo de no más de 6 alumnos lo que implica una organización diferente del grupo. Cada grupo va a ser elaborado por el profesor con la finalidad de que sea lo más heterogéneo posible incorporándose en cada uno de ellos 1 alumno más conflictivo, 1 de más alto rendimiento académico, 1 más tímido, 1 con TDA, 1con condiciones de líderes, etc. La idea es que se mezclen alumnos más aventajados con otros que no lo son tanto.

Cada grupo debe tener su nombre propio, su distintivo o logo, su líder o coordinador, una característica esencial de todos, un cuaderno de registro de actividades, una calendarización de las actividades o roles que le competen a cada uno de los integrantes del curso, etc.

Dentro de las normas del profesor y que rigen a todos y cada uno de los grupos formados es que los logros y fracasos que se obtengan, ya sean por uno o varios miembros del grupo, el premio o sanción compete a todo el grupo. Por lo tanto lo que se espera es un trabajo en equipo una construcción social del trabajo y no un trabajo en términos individualistas.

Los contenidos de las asignaturas o materias se deben continuar trabajando con la habitualidad de siempre ya que el trabajo grupal es permanente. Si se trata de clases expositivas los alumnos no debieran cambiar de posición sus mesas para atender a las explicaciones del profesor, sino más bien girar sólo su cuerpo en dirección del maestro hasta que finalice la explicación. Con esta idea se desea plantear que la formación de los grupos no se debe alterar por ningún motivo, para no perder la consolidación como tal.

Un elemento a considerar es la colaboración de los demás docentes, para poder mantener la estrategia a través del tiempo. Esto se hace posible siempre y cuando se les entregue los fundamentos y la información necesaria al resto personal, ya que de esta forma se los involucra en el trabajo realizado.

El trabajo con los padres es un requisito obligatorio, ya que la falta de información por parte de la familia puede transformarse en factor de fracaso del proyecto. Trabajar con los padres implica realizar talleres, charlas, en donde se traten temas como la diversidad, el trabajo responsable, el reconocimiento de las propias fortalezas y debilidades, entre otros.


Ficha de autocontrol:

Esta estrategia ha sido diseñada con la finalidad de favorecer los procesos de toma de conciencia de alumnos que presenta un TDA, a nivel de su desenvolvimiento escolar y familiar.

La Ficha de Autocontrol se puede utilizar con niños y jóvenes que poseen algún tipo de problemas en el ámbito escolar ya sea de aprendizaje, conductual, etc. Es fundamental el apoyo de los padres en esta labor para su aplicación.

La idea es que el alumno diariamente complete en una ficha entre 6 a 12 ítems, en los cuales él/ella deberá calificar el desarrollo de cada uno de estos ítems, con la finalidad de poder tener un registro de los avances y de los descensos que haya tenido durante un mes en su manejo académico, familiar, hábitos de estudio, etc. El compromiso por el trabajo con la ficha de autocontrol se hace fundamental, ya que esta actividad no debe convertirse en una actividad obligatoria o de simple rutina, sino una autoevaluación a conciencia y responsablemente hecha.

La construcción de la ficha debe hacerse en conjunto con el alumno e incorporando algunas sugerencias de los padres, para así tener una panorámica más completa de las actividades del niño(a). Es importante que la extensión de la ficha no sea demasiado grande para no cansar a quien debe completarla.

La evaluación debe hacerse en conjunto entre el profesor y el alumno el último día de cada semana, además de una evaluación más global a la finalización del mes, y una evaluación sumativa cada tres meses para ver los cambios ocurridos.

Si al inicio completar la ficha no motiva al alumno o le es muy difícil se ha de mediar en términos de la importancia que esta posee no tanto para el profesor o los padres, sino más bien para un conocimiento personal de quien la va a completar.


El papel de los padres de familia:

Finalmente recordemos que “Los padres representan la fuente de seguridad, los modelos a seguir, el reflejo mismos de lo que los niños sienten y son, la base fundamental sobre la que construyen su propia escala de valores y el concepto de disciplina y autoridad. De los padres depende en gran medida, la mejor o peor solución de la sintomatología que presenta el niño”.

Los niños que presentan algún tipo de TDA pueden dar indicios a muy temprana edad de lo que está ocurriendo a sus padres. Éstos son los primeros en visualizar cuando su hijo es diferente a los otros niños o simplemente no logra adecuarse a las normas o cánones de desarrollo habituales.

Un elemento importante que surge además es la búsqueda de culpabilidades y responsabilidades por parte de los padres, tanto a nivel personal como hacia otros (la escuela, los amigos, etc.) Las culpabilidades generalmente no aportan mucho.

Se da también la instancia en la cual surge una negación por parte de la familia con respecto a la existencia del problema. En ocasiones los padres rechazan la posibilidad de que exista algún déficit y no son capaces de ver con claridad el centro del problema y abandonan cualquier instancia de trabajo la que en un futuro es obligatorio retomar o iniciar, cuando el problema ya está muy avanzado.

Es por esta razón que se hace necesario que los padres puedan comprender a cabalidad cuales son las causas que generan el Trastorno por Déficit de la Atención y como tratarlo.

Un niño hiperactivo necesita:

- Una familia con normas claras y bien definidas.
- Que presenten una exigencia adaptada a la medida de sus posibilidades.
- Un ambiente ordenado y organizado.
- Sereno, relajante y cálido.
- Una familia que reconozca el esfuerzo realizado por el niño.
- Que le anime y proteja sin una sobreprotección excesiva
- Que le ayude a situarse y organizarse.
- Pero sin dejarse manipular por caprichos.
- Manteniendo los límites de forma racional, estable e inamovible.
- Que le ayude a encarar los problemas y a encontrarles una solución sin encubrir innecesariamente sus faltas.

Cuando los hijos con TDA son: Los padres necesitan ser:
 

1. Impulsivos 1. Reflexivos e hacer más lentas las acciones.
2. No siguen instrucciones. 2. Desarrollar lenguaje interno (saber dar órdenes en secuencia).
3. No se concentran. 3. Evitar excesos de estímulos.
4. Intolerantes a la frustración. 4. Controlar las emociones, tener buen manejo de ellas.
5. Se cansan con facilidad. 5. Realizar actividades breves o cortas.



Para cumplir bien el papel que les corresponde los padres necesitan:

- Un diagnóstico temprano de la situación en la que se encuentra su hijo/a.
- Información clara de qué es el Trastorno del déficit de Atención con hiperactividad.
- Información sobre el grado de afectación de su hijo.
- Tener presente que el problema tiene solución, pero que, de no tomar las medidas oportunas, irá creciendo en los próximos años.
- Disponer el asesoramiento adecuado sobre aspectos educativos generales. (Especialista en Dificultades de Aprendizaje / Psicopedagógo).
- Recibir información sobre el tratamiento general del niño y específica sobre las pautas de actuación para casa.


En manos de los padres está:


- Coordinar el intercambio de información entre el neurólogo, el especialista en dificultades del aprendizaje y el docente.
- Proveer de un ambiente familiar estructurado.
- No activar al niño con su comportamiento.
- Poner límites educativos correctos, adecuados a la capacidad del niño.
- Favorecer la autonomía personal del niño.
- Crear buenos hábitos de estudio.
- Modelar conductas reflexivas.
- Reforzar su autoestima.
- Generalizar la utilización de autoinstrucciones.
- Favorecer el contacto controlado con otros niños.


Finalmente es aconsejable:

- Hablar en términos más adecuados (pensar primero, luego actuar).
- Establecer rutinas claras (hoja de hábitos) de acuerdo con las pautas de la institución educativa (horarios, tareas lugar, tiempo de observaciones, televisión, etc.)
- Dar responsabilidades.
- Reconocer los esfuerzos por mínimos que estos sean.


"Es necesario aprender lo que necesitamos y no únicamente lo que queremos."


 


¡Con pequeños pasos, grandes avances…!

 


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