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Consultorio Especializado en Lenguaje y Aprendizaje.
C.E.L.A.
Lenguaje y Aprendizaje.
Por: M.Sc. Natalia Calderón
Astorga.
El lenguaje se considera una de las condiciones humanas más importantes, ya que
permite que el hombre evolucione, por lo tanto, el hablar de un modo claro y
comprensible, constituye un requisito fundamental para la vida útil. El no
contar con esta posibilidad para comunicarse con los semejantes, puede limitar
muchos aspectos de la cotidianidad. Por tanto es básico tomar conciencia de la
importancia del lenguaje oral como instrumento por excelencia, utilizado por el
ser humano para establecer comunicación con sus iguales.
Cumple además con una función primordial que es la “función de comunicar”, por
lo que se vuelve en una herramienta primordial para acceder a diversas demandas
del medio. En el lenguaje se incluye una vertiente recepción-comprensión y una
vertiente expresión. El desarrollo de la comprensión precede siempre al de la
expresión. Para la comprensión, solo existen algunas semanas de variación de un
niño al otro, mientras que para la expresión las variaciones inter-individuales
pueden alcanzar varios meses.
Normalmente el hablar con otras personas se nos hace algo de lo más cotidiano,
sin embargo, el lenguaje es algo muy complejo donde interactúan diversas
actividades mentales. Primero es necesario reconocer las palabras dentro de la
cadena sonora, después determinar el significado de cada una de ellas en el
contexto de la oración que forman, identificar el nivel de significado o
significados de la oración, y formular una respuesta. El hombre se sirve del
habla para numerosos propósitos como para satisfacer demandas y necesidades,
controlar a otros, establecer contactos con la gente, expresar sentimientos,
simular o crear, preguntar o escribir.
La dicotomía lenguaje – aprendizaje es tan antigua como la propia psicología;
empero, la relación entre el lenguaje y el pensamiento es el aspecto que resulta
menos estudiado. El lenguaje es la actividad mediadora entre el pensamiento y la
formación del concepto.
Al analizar la forma en que los niños adquieren el lenguaje, se observan las
múltiples relaciones con otros campos de la psicología, en tanto el lenguaje
interviene en los procesos de cognición, memoria, atención, pensamiento, entre
otras, y con otras ramas del saber, como la educación, porque ésta desde siempre
ha utilizado métodos de instrucción basados en el componente lingüístico.
El ser humano pasa por las diferentes etapas en la construcción del mismo y en
cada una de ellas se presentan diversas conductas propias de las mismas. El
desarrollo del ser humano es integral, por lo que al mismo tiempo que se da el
desarrollo del lenguaje se esta presentando el desarrollo cognitivo, social,
físico y emocional. Cuando el desarrollo en alguna de éstas áreas se ve
afectado, habrá repercusiones en las otras áreas; así por ejemplo si hay un
atraso en el desarrollo del lenguaje, se presentará también un atraso en el
desarrollo social, cognitivo y emocional.
Ciertamente cuando los niños y las niñas presentan algún tipo de alteración del
lenguaje, es necesario reconocer que los desajustes lingüísticos pueden formar
parte de una larga secuencia de dificultades que acompañarán al niño (a) en el
transcurso de su desarrollo, debido a que el lenguaje humano es el resultado de
un proceso de aprendizaje, es además generador de nuevos aprendizajes. Por
tanto, de aquí se desprende la importancia de buscar un desarrollo del lenguaje
armónico.
Asimismo sería importante no desconocer que las dificultades en el proceso de
organización lingüística no se solucionan con el “paso del tiempo”, puesto que
cuando el niño con dificultades en el lenguaje crece, crece la dificultad del
lenguaje como así también crece la conciencia de la propia limitación.
A medida que comienza a participar del medio social que funciona fuera de su
hogar y su vida de relación trasciende lo familiar puede comprobar que son otras
las exigencias; el expresarse bien se constituye en una necesidad para
comunicarse con sus pares e integrarse.
El niño que no presenta dificultades, aprende el lenguaje mediante un proceso
que no se le torna conciente, lo construye de manera natural, fisiológicamente,
interactuando cotidianamente con los objetos y los otros sujetos de su entorno
cultural.
No sucede lo mismo con el niño que no habla bien o no comprende bien el lenguaje
del otro, él sabe que hay luces de alerta en el circuito de la comunicación que
dan cuenta de las fallas, por lo tanto debe esforzarse para que el otro le
entienda, debe esforzarse para entender al otro, o bien no se esfuerza y para no
quedar en evidencia opta por quedarse callado. En todos los casos se altera el
acto comunicativo.
Con el tiempo va imitando el modelo correcto que le brindan los otros y por
repetición logra mejorar su dicción. Ocurre también que en ocasiones tiende a
acotar su expresión para que sus dificultades no “aparezcan”. Estos no dejan de
ser recursos que utiliza el niño (a) para disimular sus carencias porque, como
ya dijimos, va adquiriendo conocimiento de sus propias limitaciones.
Generalmente el mismo niño, a los 5 o 6 años de edad, tiene ya una expresión
mejorada, pero mejorada en su dicción es decir en lo aparente, cuando en
realidad la dificultad en el lenguaje persiste de manera subyacente, insidiosa,
y se acrecienta con el tiempo.
¿Por qué persiste la dificultad del lenguaje si el niño va mejorando su
expresión? Porque para que el lenguaje pueda organizarse se deben ir cumpliendo
ciertas leyes que forman parte de su propio desarrollo, imitando solamente la
articulación de las palabras no se está favoreciendo el camino que lleva a
apropiarnos del significado de las mismas.
En estas condiciones el niño (a) llega a la escuela. Ingresa en una institución
que ha recibido la demanda social de enseñar a los niños a escribir y a leer .La
escuela debe enseñar de manera programada un sistema de signos, la escritura,
que fue inventada precisamente para representar al lenguaje oral.
Si el niño presenta un lenguaje desorganizado, su representación mediante la
escritura, también será desorganizada y en ocasiones cuando la dificultad es de
grado severo el niño no logra en los primeros años aprender a escribir o a leer
(en el sentido real del término que implica “comprensión” o análisis y síntesis
de los elementos del pensamiento).
Más adelante promediando la escolaridad, a partir del tercer o cuarto grado de
primaria, se presentarán dificultades en la escritura y en la lectura implicando
el aprendizaje de todas las materias del currículo escolar. De esta manera se
compromete el proceso de construcción del conocimiento que se va produciendo de
manera fracturada; el niño va aprendiendo más lentamente que el grupo de sus
pares y su rendimiento se empobrece.
En estas circunstancias y en líneas generales no se relacionan las dificultades
actuales que presenta ese niño para aprender, con sus alteraciones históricas
del lenguaje. Esta últimas quedaron atrás en el desarrollo y seguramente ya no
se guarda registro de las mismas.
En realidad la vinculación causal persiste, pues como dijimos antes, el
desarrollo patológico del lenguaje es insidioso, y subyace de manera latente, se
agrava progresivamente e impacta en aquellas situaciones, sociales, escolares,
laborales, en las que la participación del lenguaje es imprescindible.
Así luego tendremos adolescentes en las aulas que arrastran dificultades desde
los primeros años de la escolaridad, cuyas historias escolares están plagadas de
contratiempos, adolescentes que reiteradamente cambian de institución educativa
buscando niveles inferiores niveles de exigencias que se compatibilicen con sus
limitaciones, adolescentes que fracasan en el intento de sostener una carrera
universitaria. En muchos de estos casos, podemos comprobar que ha sido la
dificultad en el proceso de organización funcional del lenguaje el que ha ido
obstaculizando, en el transcurso del crecimiento, la construcción de nuevos
aprendizajes.
Las investigaciones recientes sobre el desarrollo del niño (a) y un mejor
conocimiento de los factores de riesgo permiten actualmente la detección precoz
y la prevención de un retraso en el desarrollo del lenguaje.
Asimismo los investigadores sugieren la importancia que merece el énfasis en un
tipo de lenguaje conocido como “lenguaje visual” el cual permite ampliar las
condiciones de relación. El lenguaje visual se puede manifestar en tres tipos:
cuando se lee para sí, en voz alta y cuando se escribe (el lenguaje escrito).
El lenguaje escrito influye grandemente en el desarrollo del lenguaje oral, se
desarrolla después del oral sobre la base de éste último, lo cual hace necesario
que el desarrollo del lenguaje oral se cumpla en forma adecuada y armónica,
llegando así a montar la plataforma idónea para desarrollar el lenguaje escrito.
Para dominar el lenguaje escrito es necesario aprender a pasar de un tipo de
lenguaje a otro. Para que esto sea posible es necesario un entrenamiento
especial, pues el análisis y la síntesis de la palabra sonora y escrita son
distintos.
Las investigaciones experimentales han demostrado que el aprendizaje de la
lectura tiene tres etapas; analítica, sintética y analítica – sintética.
Analítica: El educando lee letras aisladas y pronto pasa a leer.
Sintética: Los estudiantes con frecuencia se aceleran a sintetizar los elementos
de las palabras y las pronuncian en conjunto antes de que hayan percibido todos
sus elementos.
Analítico-Sintético: Se regulan los dos lados del proceso y se consigue el paso
rápido y exacto de la palabra percibida visualmente a la palabra oral. Esta es
la etapa de la lectura seguida.
Mientras que para el aprendizaje de la escritura, se deben seguir los procesos
sistemáticos y pasar por sus diferentes etapas; elemental, literal y escritura
coordinada.
Elemental: El alumno (a) fija su atención principal en los elementos que
componen las letras, en cómo debe coordinar los movimientos y utilizar el lápiz
y el papel.
Literal: La atención se fija principalmente en el dibujo de las letras, mientras
que la representación de sus elementos y la observación de las reglas técnicas
se automatizan.
Escritura coordinada: La atención se fija principalmente en la unificación de
las letras en la palabra, en conservar el aspecto regular y uniforme de las
letras por su tamaño, inclinación, situación y distribución en el renglón.
Finalmente aparece una nueva tarea, la cual consiste en escribir de acuerdo a
las reglas ortográficas preestablecidas. La forma más desarrollada del lenguaje
escrito se alcanza cuando el individuo puede exponer por escrito sus
pensamientos de manera consecuente y coordinada.
Además del lenguaje oral y escrito existe el lenguaje interno o lenguaje para sí
mismo. Este se la cubierta de los pensamientos, cuando pensamos sin expresar en
voz alta su contenido. El lenguaje interno es la articulación encubierta de los
sonidos verbales.
Licda. Natalia Calderón Astorga. M.Sc.
Especialista en Dificultades del Aprendizaje.
Terapeuta de Lenguaje Oral y Escrita.
Licenciada en I y II ciclo.
Master en Educación.
PEDAGOGA.
Consultas a los teléfonos: 261-36-68 / 261-64-11
E- mail: celaterapia@racsa.co.cr
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