MANUSCRITO GRAND LODGE NO. 1

I. Que la fuerza del Padre del cielo, y la sabiduría del Hijo glorioso por la
gracia y la bondad del Espíritu Santo, que son tres personas (6) y un solo Dios,
estén con nosotros en nuestras empresas y nos otorguen así la gracia de
gobernarnos aquí abajo en nuestra vida de manera que podamos alcanzar su
beatitud, que jamás tendrá fin. Amén.
II. Buenos hermanos y compañeros, nuestra intención es deciros cómo y de qué
sabia manera este excelente oficio de masonería ha comenzado, y después de ello
cómo fue conservado por excelentes reyes y príncipes, así como por muchos otros
hombres notables. Es por ello que impondremos a quienes aquí están los deberes
que todo verdadero masón debe respetar. Con toda la buena fe, y con mucho
cuidado, es algo excelente guardar estos deberes, pues es un oficio excelente y
una curiosa ciencia.
III. Hay siete artes liberales, y entre las siete este oficio es una de ellas, y
los nombres de las siete artes son los siguientes. La primera es la gramática:
ella enseña al hombre a hablar y a escribir correctamente. La segunda es la
retórica, que enseña al hombre a bien hablar en términos sutiles.
La tercera es la dialéctica, que enseña al hombre a distinguir o a reconocer la
verdad del error. La cuarta es la aritmética, que enseña al hombre a calcular y
a contar toda clase de números. La quinta es la geometría, que enseña al hombre
la determinación y la medida de la tierra y de todas las cosas, ciencia a la que
se llama masonería. El arte sexto se llama música: es el que enseña al hombre
del oficio el canto vocal, así como a tocar el órgano, el arpa o la trompeta. Y
el arte séptimo se llama astronomía: es el que enseña al hombre a conocer el
trayecto del sol, de la luna y de las estrellas.
IV. Éstas son las siete artes liberales; estas siete se basan todas en un arte
que es la geometría. El hombre puede probar que todas las artes del mundo se
fundan en la geometría. Pues la geometría ha enseñado al hombre la medida, la
ponderación y los pesos de toda clase de cosas sobre la tierra. Por otra parte,
no hay ningún hombre que no haya cumplido cualquier oficio sin obrar con ayuda
de alguna medida o instrumento de medida; y tampoco ningún hombre que no haya
comprado o vendido son medir ni pesar, y todo ello es geometría. Estos
comerciantes, estos artesanos, y también las siete artes y en particular el
labrador, el comerciante especializado en toda clase de granos y de semillas, el
vendimiador y el horticultor (que trabaja) el campo. Ni la gramática ni la
aritmética ni la astronomía ni ninguna de las otras artes permiten al hombre
encontrar una medición o una medida, excepto la geometría. Por ello pensamos que
el arte de geometría es el más excelente que encontrarse pueda, comparado con
cualquier otro.
V. Cómo comenzó primero este arte excelente es lo que os voy a decir. Antes del
diluvio de Noé había un hombre que se llamaba Lamech, así como se encuentra
escrito en la Biblia, en el capítulo cuarto del Génesis. Este Lamech tenía dos
esposas, una se llamaba Ada y la otra Sella. De su primera esposa Ada tuvo dos
hijos, uno llamado Jabel y el otro Jubal. De la otra esposa, Sella, tuvo un hijo
y una hija. Estos cuatro niños inventaron todos los oficios que hay en el mundo.
El hijo mayor Jabel fundó el oficio de geometría dividiendo los rebaños de
corderos y los terrenos en los campos, y el primero que construyó una casa de
piedra y de madera, así como se halla mencionado en dicho capítulo. Su hermano
Jubal fundó el oficio de músico, el canto vocal (e instrumental), sea con el
arpa o con el órgano. El tercer hermano, Tubalcaïn, fundó el oficio de herrero,
(que trabaja) el oro, la plata, el cobre, el hierro y el acero. En cuanto a la
hija, fundó el oficio del tejido.
VI. Estos niños sabían bien que Dios se vengaría del pecado, sea por el fuego o
por el agua. Por ello, escribieron los conocimientos que habían hallado en dos
pilares de piedra de manera que se los pudiera encontrar después del diluvio de
Noé. Una de las dos piedras era de mármol, a fin de que resistiera el fuego; y
la otra piedra era de lo que se llama ladrillo, a fin de que resistiera al agua.
VII. Nuestra intención es deciros verdaderamente cómo y de qué manera estas
piedras fueron encontradas, así como los conocimientos que estaban escritos
sobre ellas. El gran Hermarines, que era el hijo de Cube, que era hijo de Sem
(7), el hijo de Noé (ese mismo Hermarines fue llamado más tarde Hermes, el padre
de la sabiduría) encontró uno de los dos pilares de piedra y los conocimientos
escritos en él y los enseñó a los demás hombres.
VIII. Durante la construcción de la torre de Babilonia, se hacía mucha
masonería. El rey de Babilonia, que se llamaba Nemrod, era él mismo masón y
amaba el oficio, como dice entre otros el maestro de las historias.
Cuando la ciudad de Nínive y las otras ciudades del este fueron construidas,
Nemrod, el rey de Babilonia, envió allí... masones a petición del rey de Nínive,
su primo. Y cuando los envió, a partir de ese día les dio el deber así
concebido: (a saber) que deberían ser veraces uno con otro; y que deberían
servir a su señor de acuerdo con su salario, de manera que su maestro pueda
obtener respeto y todo lo que le venga. Les dio muchos otros deberes; y fue la
primera vez que todo masón tuvo un deber en su oficio.
IX. Además, cuando Abraham y su esposa Sara llegaron a Egipto, habló de las
siete artes a los egipcios. Tuvo un alumno excelente que se llamaba Euclides,
que aprendió muy bien y fue maestro en todas las siete artes. En su época
ocurrió que los señores y los Estados de su reino engendraron numerosos hijos,
bien de sus esposas, bien de otras damas del reino, pues este país es caluroso y
fértil (en el tema) de la reproducción. No habían encontrado para sus hijos una
manera válida de ganarse la vida, por lo cual tenían gran tristeza. Cuando el
rey del país reunió en gran consejo al parlamento, a fin de saber cómo podrían
hacer de sus hijos honestos gentileshombres, no encontraron ningún medio válido.
Entonces ellos (hicieron proclamar) a través de todo el reino que si había un
hombre capaz de informarles, debería llegarse hasta ellos y sería recompensado
de su viaje de modo que se placiera con ellos.
X. Cuando fue hecha esta proclamación, llegó entonces el excelente clérigo
Euclides, quien dijo al rey y a todos sus grandes señores: Si tomo bajo mi mando
a vuestros hijos... yo les enseñaré una de las siete artes, gracias a la cual
podrán vivir honestamente, como hacen los gentileshombres; a condición de que me
den el poder de dirigirles conforme a las reglas del arte.
El rey y todo su consejo estuvieron de acuerdo al instante, y sellaron esta
comisión. Entonces este excelente (clérigo) tomó con él a los hijos de los
señores y les enseñó el arte de geometría por la práctica, (es decir) a
construir en piedra toda clase de excelentes obras que se encuentran en la
construcción de iglesias, de templos, de castillos, de torres, de casas y de
todas las demás clases de construcciones.
XI. Les dio un deber así concebido. El primer (punto) era que debían ser fieles
al rey y al señor al que sirven. Que deberían amarse mutuamente, y ser sinceros
el uno con el otro.
Que deberían llamarse uno a otro compañero, o hermano, y no servidor, ni criado,
ni con cualquier otro nombre vil. Que deberían merecer verdaderamente el salario
que les pagara el señor o al maestro al que sirvieran. Que ordenarían al más
sabio de entre ellos que fuera el maestro de obras, pero que ni por sentimiento,
ni a causa de su linaje o riqueza, ni por favor, instalarían a otro, dotado de
poca destreza, para ser el maestro de la obra (mandada) por un señor, pues este
señor sería mal servido y ellos serían castigados. De manera que deberían llamar
al director de los trabajos maestro durante el tiempo que con él trabajaran. Y
muchos otros deberes de los que sería demasiado largo hablar. Con respecto a
todos estos deberes les hizo prestar el juramento solemne que estaba en uso
entre los hombres de esos tiempos. Les atribuyó un salario razonable, de modo
que pudieran vivir honestamente. También les ordenó reunirse una vez al año en
asamblea, a fin de que pudieran trabajar mejor y servir así tanto al interés de
su señor como a su propia honorabilidad. Y corregir ellos mismos a quien hubiera
ofendido el oficio.
De esta manera, el oficio fue establecido aquí. Y el excelente Euclides le dio
el nombre de geometría, pues así es como ahora se llama en todos los países a la
masonería.
XII. Mucho tiempo después, cuando los hijos de Israel penetraron en tierra
prometida, a la que a partir de ahora llamaremos el país de Jerusalén, el rey
David comenzó (a construir) el templo que se llama templo del Señor, y que entre
nosotros llamamos templo de Jerusalén. Este mismo rey David amaba a los masones,
y los quería mucho, y les dio un buen salario. Les dio los deberes y costumbres
que había aprendido en Egipto, aquellos dados por Euclides, así como muchos
otros deberes de los que más adelante oiréis hablar. Tras la muerte del rey
David, Salomón, su hijo, acabó el templo que su padre había comenzado. Mandó
buscar a masones en distintas regiones y países, y los reunió a todos cuando
hubo 80.000 obreros talladores de piedra, y todos fueron llamados masones.
Escogió a 3.000 de entre ellos, que fueron ordenados maestros y directores de
esta obra.
XIII. Además hubo un rey de otra región a quien los hombres llamaban Hiram.
Amaba bien al rey Salomón y le dio madera de construcción para su obra. Tenía un
hijo que se llamaba Aynon (8); era maestro en geometría, fue el principal
maestro de todos estos masones, y fue el maestro de todos los grabadores y
escultores, y de todo otro género de masones asociados al templo. Hay un
testimonio de ello en la Biblia, en el cuarto libro de los Reyes, en el capítulo
tercero. Este mismo Salomón confirmó a la vez los deberes y las costumbres (9)
que su padre había dado a los masones. Es así como este excelente oficio de
masonería fue confirmado en la región de Jerusalén y en muchos otros reinos.
XIV. Artesanos curiosos recorrieron grandes distancias en diversos países, sea
para aprender más destreza en su oficio, sea para enseñar a quienes poseían poca
habilidad (10). Ocurrió entonces que hubo un curioso masón de nombre Naymus
Grecus (11), que había estado en la construcción del templo de Salomón. Llegó a
Francia y allí enseñó el arte de la masonería a los hombres de Francia (12).
Hubo alguien del linaje real de Francia que tenía por nombre Charles Martel
(13). Era un hombre que amaba mucho el oficio, se juntó con ese Naymus Grecus,
aprendió de él el oficio y se encargó de los deberes y las costumbres. Después
de esto, por la gracia de Dios, fue elegido para ser rey de Francia.
Cuando fue investido de tal estado, cogió a los masones y les ayudó a hacer
masones de los hombres que no lo eran, y les puso a trabajar, y les dio a la vez
los deberes y las costumbres, así como un buen salario, tal como había aprendido
de otros masones. Confirmó su carta de año en año, (les permitió) tener su
asamblea donde quisieran, y les quiso mucho. Es así como llegó a Francia el
oficio (14).
XV. Inglaterra, durante todo este período, ignoró todo deber de masonería hasta
el tiempo de san Albano (15). En su tiempo, el rey de Inglaterra, que era un
pagano, construyó la ciudad que se llama Saint-Albans (16). San Albano era un
excelente caballero y el intendente de la casa del rey; detentaba el gobierno
del reino y también los muros de la ciudad. Amaba a los masones y les quería
mucho. Hizo que se les pagara con gran justicia, según la costumbre del reino,
pues les dio 2 chelines y 6 peniques por semana, más 3 peniques para animarles.
Antes de este tiempo, en todo el país, un masón no recibía más que un penique
por día y la comida, hasta que san Albano corrigió esto. Les dio una carta real,
les aconsejó tener un concilio general y que se le diera el nombre de asamblea.
Él mismo acudió a ella, y les ayudó a formar masones, y les dio deberes de los
que muy pronto oiréis hablar.
XVI. Después de la muerte de san Albano, se produjeron distintas guerras entre
Inglaterra y otros países, así que la buena regla de masonería se perdió hasta
la época del rey Athelstan (17), que fue un excelente rey de Inglaterra. En todo
este país aportó reposo y paz, y construyó muchas grandes obras: abadías,
torres, y muchos otros edificios. Amaba mucho a los masones, y tuvo un hijo de
nombre Edwin (18) que amaba a los masones aún más que su padre. Fue un gran
practicante de la geometría, y se reunía y hablaba mucho con los masones para
aprender de ellos el oficio. Después, a causa del amor que tenía por los masones
y por el oficio, fue hecho masón. Obtuvo de su padre el rey una carta y un
consejo, que era el tener cada año una asamblea una vez al año donde quisieran
en el reino de Inglaterra, a fin de que ellos mismos corrigieran las faltas y
los abusos hechos en el oficio. Él mismo convocó una asamblea en York; hizo allí
masones, les dio deberes, les enseñó las costumbres, les ordenó guardar siempre
la regla. Les otorgó la carta y el consejo, y les hizo una ordenanza que debía
ser renovada de rey en rey.
XVII. Cuando la asamblea estuvo reunida al completo, hizo una proclamación según
la cual todos los masones jóvenes y viejos que poseyeran un escrito o luces
sobre los deberes (19) y costumbres que habían estado antaño en vigor en este
país o en otro debían a partir de entonces aportarlos y mostrarlos.
Cuando esto tuvo lugar, se encontraron testimonios en francés (20), otros en
griego (21), otros en inglés (22), y otros en más lenguas (23), y se comprobó
que todos tenían un mismo fin. Hizo un resumen (24) mostrando cómo había sido
creado el oficio. Propuso y él mismo ordenó que se leería en silencio o en voz
alta cuando se hiciera un masón, a fin de comunicarle su deber (25). A partir de
este día, y hasta hoy, las costumbres de los masones han sido conservadas en la
medida en que los hombres podían imponerlas tal como eran. Además en diversas
asambleas se concibieron y promulgaron otros deberes para el mejor consejo de
maestros y compañeros.
XVIII. Entonces uno de los más antiguos sostiene el libro (26), y aquel o
aquellos (a quienes se recibe) apoya su mano sobre el libro, y deben leerse los
preceptos.
Todo hombre que es masón observa con gran cuidado estos deberes. Si un hombre se
considera a sí mismo culpable en cuanto a uno de estos deberes, se corrige a sí
mismo ante Dios. En particular, aquellos que están encargados de
responsabilidades tienen cuidado de poder guardar estos deberes con gran
exactitud, ya que es un gran peligro para un hombre jurar sobre un libro.
XIX. El primer deber es éste: que seréis hombres leales a Dios y a la santa
Iglesia; y que no caeréis en el error ni en la herejía, sea por vuestro juicio,
sea por vuestras acciones, sino que seréis hombres discretos o sabios en todo.
Además, que seréis verdaderos hombres fieles al rey de Inglaterra, sin traición
ni falsedad; y que no cometeréis traición ni trampa, y que, a menos de
corregiros en privado si podéis, advertiréis al rey o a su consejo.
Además, que cada uno será sincero con el otro, es decir, que con todo masón del
oficio de la masonería que tiene derecho a ejercerlo actuaréis como quisierais
que él actuara con vosotros.
Además, que seguiréis todos los consejos de vuestros compañeros con lealtad, sea
en logia o en la cámara, así como todos los demás consejos que deberían ser
guardados con respecto a la masonería.
Además, que ningún masón será un ladrón, a partir de este día y durante tanto
tiempo como pueda comprenderlo o ser advertido.
Además, que cada uno será sincero con el otro, así como con el señor o el
maestro al que servís, y velaréis lealmente por su interés y su beneficio.
Además, que llamaréis a los masones compañeros o hermanos, y no con otras
denominaciones viles.
Además, que no abusaréis de la esposa de vuestro hermano como bribones, ni
desearéis de manera impía a su hija ni a su sirviente, y no atraeréis hacia él
la vergüenza.
Además, que pagaréis lealmente vuestra comida y vuestra bebida allá donde vayáis
a comer.
Además, que no cometeréis ninguna atrocidad en el lugar donde estéis alojados,
pues el oficio podría ser calumniado.
XX. Éstos son los deberes generales que toca guardar a todo masón sincero,
incluidos los maestros y compañeros. Voy a enunciar otros deberes, éstos
particulares, (reservados) a los maestros y compañeros.
En primer lugar, que ningún maestro o compañero tomará para sí el trabajo de un
señor, ni el trabajo de otro hombre, a menos de que se sepa capaz y
suficientemente hábil para acabarlo, de manera que el oficio no sea calumniado
ni deshonrado, sino que el señor pueda ser bien y fielmente servido.
Igualmente, que ningún maestro se encargará de un trabajo a menos de hacerlo con
razón, de manera que el señor pueda ser bien servido, conforme a lo que se le
debe, y que el maestro pueda vivir honestamente y pagar a sus compañeros el
salario que les corresponde, como es costumbre.
Igualmente, que ningún maestro o compañero suplantará a otro en su trabajo; es
decir, que si ha tomado un trabajo, o si es el maestro de obra de un señor, no
abandonará su obra salvo en el caso de que sea incapaz de conducirla a buen fin.
Igualmente, que ningún maestro o compañero tomará aprendiz por una duración
inferior a siete años. Además, el aprendiz debe estar en posesión de sus medios
naturales, es decir, nacido libre, y físicamente íntegro, como todo hombre
debiera serlo.
Igualmente, que ningún maestro o compañero tendrá autorización de ser hecho
masón sin el acuerdo y el parecer de sus compañeros. Será contratado por un
tiempo no inferior a seis o siete años. Y aquel que será hecho masón debe estar
en posesión de todas sus facultades a todos los niveles, es decir, ser nacido
libre, de buena familia, honrado, y no siervo. Debe tener también los miembros
íntegros, como todo hombre debiera tenerlos.
Igualmente, que ningún masón tomará aprendiz a menos de tener suficientes
ocupaciones que darle, y de tener trabajo para tres o al menos dos compañeros.
Igualmente, que ningún maestro o compañero tomará parte en el trabajo de un
hombre que esté ausente a causa de un viaje.
Igualmente, que todo maestro dará su paga a sus compañeros según lo merezcan, de
manera que no sea defraudado por los malos obreros.
Igualmente, que ningún maestro calumniará a otro a sus espaldas, a fin de
hacerle perder su buena reputación o sus bienes temporales.
Igualmente, que ningún compañero, sea en la logia o fuera de ella, responderá
mal a otro de manera impía o haciéndole reproches, salvo si es por una causa
razonable.
Igualmente, que todo masón saludará a su superior, y le mostrará respeto.
Igualmente, que ningún masón se acostumbre a los juegos de azar, o a los dados o
a otros juegos desleales, pues el oficio podría ser calumniado.
Igualmente, que ningún masón se dará a los excesos o a la impudicia, pues el
oficio podría ser calumniado.
Igualmente, que ningún compañero llegará a la ciudad de noche cerrada para ir a
una logia de compañeros si no va acompañado por otro. Esto dará testimonio en su
favor si se le viera en lugares deshonestos.
Igualmente, que todo maestro o compañero se llegará a la asamblea si ésta se
celebra a 50 millas (27), si ha sido avisado, o si ha cometido un abuso
perjudicial al oficio, así como para recibir lo que los maestros y compañeros
deben concederle.
Igualmente, que todo maestro o compañero que haya cometido una falta en el
oficio acatará la sanción de los maestros y compañeros, y éstos se pondrán de
acuerdo si pueden; pero si no pueden ponerse de acuerdo, se recurrirá a la
justicia pública.
Igualmente, que ningún maestro o compañero fabricará molde, escuadra ni regla a
fin de establecer los cimientos; y no deberá tampoco poner un pavimiento, sea en
la logia o fuera de ella, con objeto de tallar así piedras no escuadradas.
Igualmente, que todo masón recibirá y querrá a los compañeros extranjeros que
arriben a la región, y les dará trabajo como es costumbre, es decir, que les
pondrán en su sitio las piedras talladas; de lo contrario, le dará el suficiente
dinero para que puedan acercarse a la logia más cercana.
Igualmente, que todo masón servirá fielmente al señor a cambio de su salario. Y
todo maestro conducirá lealmente a buen fin su obra, sea a destajo o de viaje,
si tiene vuestras órdenes y todo lo que sus (obreros) deberían tener.
Estos deberes que os acabamos de repetir, y todo lo que pertenece además a los
masones, los guardaréis, y que Dios os ayude (28) y os santifique por este libro
(29) que tenéis en las manos, en la medida de vuestros medios. Amén.
NOTAS
1. Una traducción francesa de este texto, debida a Edmond Mazet, ha aparecido en
La Franc-maçonnerie: documents fondateurs, París, L’Herne, 1992, p. 130-138.
2. Edmond Mazet, "Introduction" al Regius y al Cooke, ibid., p. 27.
3. Henry Kraus, A prix d’or. Le financement des cathédrales, trad. Laurent
Medzadourian y Dominique Barrios-Delgado, París, Cerf, 1991, p. 227.
4. Robert-Freke Gould, Histoire abrégée de la Franc-maçonnerie, trad. Louis
Lartigue, París, Maisnie-Trédaniel, 1989.
5. Trad. E. Mazet en La Franc-maçonnerie: textes fondateurs, op. cit., p.
119-120.
6. En teología cristiana, la palabra "persona" significa "hipóstasis". El Padre
designa al "Ser Eterno" (YHVH), es decir, los principios ontológicos; el Hijo
designa a las "virtudes" ('elohîm), es decir, los principios éticos; y el
Espíritu Santo (neshamah, ruah) designa a las obligaciones impuestas al hombre
por el Ser y a las virtudes de las que proceden.
7. Se trata de Cheba, el hijo de Sem (Gen., 10, 28).
8. Referencia al héroe de una célebre canción de gesta del siglo XII: el Renaud
de Montauban de los Cuatro hijos de Aymon, empleado como tallador de piedra en
la cantera de la catedral de Colonia (recuérdese que en los Antiguos Deberes el
templo de Salomón es una figura alegórica de las catedrales góticas, debido a
los orígenes salomónicos del arte gótico de las catedrales). La leyenda de los
Cuatro hijos de Aymon parece haber desempañado un notable papel en la
elaboración del imaginario del Compagnonnage francés en los siglos XIV y XV.
9. Probable referencia a las costumbres del Compagnonnage aparecido en Francia
en los siglos XIV y XV.
10. Posible alusión al famoso Tour de France ejecutado a pie por los compañeros
del deber, probablemente desde el siglo XIV, en la época en que la guerra de los
cien años, al cerrar un cierto número de las canteras de las catedrales, obligó
a los masones sin trabajo a buscar en otras regiones una cantera o a contratarse
y completar su formación profesional.
11. "Nombre griego" tomado por Makaboe (Macabeo o "martillo"), que en 1268
servía para designar el santo y seña de los hacedores de argamasa y los
talladores de piedra parisinos (Etienne Boileau, Livre des métiers, XLVIII, 22)
antes de designar en la leyenda compagnonnica francesa del maestro Jacques el
nombre de una columna (Patrick Négrier, Histoire et symbolisme des légendes
compagnonniques, Le Mans, Borrégo, 1994).
12. Alusión apenas velada por la alegoría a los orígenes salomónicos del arte
gótico de las catedrales aparecido en Ile de France en el siglo XII.
13. En su Livre des métiers (XLVIII, 22), Etienne Boileau afirmaba en 1268 que
los hacedores de argamasa y los talladores de piedra parisinos estaban
dispensados de hacer la ronda [en francés, "guet"] desde los tiempos de Charles
Martel; era una alusión alegórica al hecho de que los artesanos poseían un santo
y seña [en francés, "mot de guet"], que no era otro que la designación bíblica
de su instrumento de trabajo, el martillo, cuyo nombre hebreo (maqavah, que dio
su nombre a Judas Macabeo: cf. Mac., 2, 4) fue transcrito por la de los Setenta
con la forma Makaboe.
14. Cf. nota 12.
15. Es decir, a finales del siglo III y principios del IV, período que marca el
inicio de la evangelización en Gran Bretaña. San Albano aparece mencionado sobre
todo en relación con el monasterio de Saint-Alban, que marcó una importante
etapa de la arquitectura cristiana en Inglaterra.
16. El monasterio benedictino de Saint-Alban (Verulamium, donde será enterrado
el filósofo Francis Bacon, autor de La Nueva Atlántida y de quien se conoce la
importancia en la historia del pensamiento masónico) fue edificado en 793.
17. El rey de Inglaterra, Athelstan (895-940).
18. Como se muestra en la continuación del texto la relación entre Edwin y la
ciudad de York, este Edwin no era un hijo de Athelstan, sino el rey de
Northumbria Edwin (583-633), precisamente bautizado en York. Sin embargo, si el
presente Antiguo Deber menciona a Edwin no es solamente a causa de su relación
con la ciudad de York, importante enclave de la masonería; es también en
referencia al hecho de que según la Historia Eclesiástica de Beda el Venerable,
Edwin construyó una iglesia de madera y comenzó a edificar otro santuario en
piedra (Robert-Fleke Gould, op. cit., p. 222). Por otra parte, Geoffroy de
Monmouth habla extensamente de Edwin en su Historia de los reyes de Bretaña
(190-197).
19. Estos deberes designan a los Antiguos Deberes masónicos anteriores de Gran
Bretaña, como el Regius (1390) y el Cooke (1410), pero también probablemente al
Deber que designa al Compagnonnage aparecido en Francia en los siglos XIV y XV.
20. Referencia probable a las leyendas (del maestro Jacques, de Salomón y del
Padre Soubise) del Compagnonnage francés.
21. Probable alusión a Naymus Grecus y a Makaboe (cf. notas 11 y 13).
22. La lengua de los Antiguos Deberes anglosajones: el Regius y el Cooke.
23. Quizá las otras lenguas de las que el Compagnonnage francés tomó ciertas
palabras para designar a los elementos de sus leyendas.
24. No tenemos huella de una recopilación de textos masónicos anterior a 1583.
No obstante, esto anuncia la recopilación que serán las Constituciones de
Anderson de 1723.
25. Este pasaje es importante: demuestra que antes de 1583, es decir, más de
cincuenta años antes de los inicios de la masonería especulativa (1637) existía
ya una ceremonia destinada a "hacer masones", rito en el cual intervenía como
hoy un libro de constituciones masónicas.
26. El libro de las constituciones masónicas.
27. La milla inglesa equivale a 1609 metros, de modo que 50 millas representan
80 km.
28. La leyenda "compagnonica" francesa de Salomón (siglo XV) ya menciona YHVH
Auxilia ("Dios es nuestra ayuda") como palabra de paso de los compañeros que
acceden a la maestría.
29. Cf. nota 26.
Extraido de Textes fondateurs de la Tradition maçonnique 1390-1760. Introduction
à la pensée de la franc-maçonnerie primitive, traduits et présentés par Patrick
Négrier, París, Bernard Grasset, 1995. El original inglés fue publicado por W.
Mc Leod, "A lost manuscript reconstructed: the ancestor of one branch of the Old
Charges", en Ars Quatuor Coronatorum, vol. 94, Londres, 1982, p. 16-21.
El manuscrito Grand Lodge nº 1, que data de 1583, es el Antiguo Deber (Old
Charge) que sigue al Regius (1390) y al Cooke (1410). Hemos preferido traducir
aquí el texto original anterior que intentó reconstruir W. Mc Leod (1). Para una
mayor comodidad de lectura y de análisis, nos hemos permitido separar el texto
en capítulos numerados con cifras romanas.
Este Antiguo Deber, que retoma el contenido del Regius y del Cooke, presenta no
obstante algunos aspectos originales que analizaremos brevemente:
a) Los ejemplos de los reyes creyentes, protectores del oficio
Ofreciendo ejemplos de reyes judíos (David, Salomón), de un caballero (Albano) y
de reyes cristianos (Athelstan, Edwin) que protegieron el oficio de la
masonería, este Antiguo Deber no solamente ponía en evidencia una tradición;
igualmente ponía a los reyes y señores cristianos de Inglaterra, presentes y
futuros, en el deber de adecuarse a estos piadosos modelos de soberanos
benévolos hacia los masones de la corporación.
b) Préstamos tomados del Compagnonnage francés
Este Antiguo Deber hace referencia de manera más o menos directa a muchos
elementos del Compagnonnage francés, aparecido en los siglos XIV y XV. Estos
elementos, explicados en nuestras anotaciones al texto, son: ciertos usos
probablemente rituales, Renaud de Montauban (Aymon, escrito Aynon), Makaboe (Naymus
Grecus, Carlos Martel), el Tour de France, y quizá el Deber, así como la
expresión "Que Dios nos ayude!" (YHVH Auxilia). El presente Antiguo Deber
interesa pues directamente a la historia de las imitaciones de la masonería
anglosajona con respecto a los usos y leyendas del Compagnonnage francés.
c) La emergencia de la Logia de York
Como demuestra el estudio de su lengua, el Regius (1390) y el Cooke (1410) eran
textos emanados de logias de las regiones de Gloucester y Oxford (2).
El presente Antiguo Deber parece ser un texto emanado de la Logia de York, a la
que menciona. La logia de los masones de York comenzó probablemente a existir
con el inicio de la construcción de la catedral, es decir, hacia 1220 (3).
Robert-Freke Gould escribió la historia de la logia de York (4), y hemos
conservado las Ordenanzas de la catedral de York, que datan de 1370 (5).
d) La aparición de un rito de recepción
Este Antiguo Deber describe la fijación por escrito de los deberes masónicos en
un libro sobre el cual, durante la ceremonia de su recepción en logia, el nuevo
masón jura precisamente respetar los deberes que le prescribe ese libro. Se
demuestra entonces claramente que el juramento sobre la Biblia no es, en la
masonería especulativa del siglo XVII hasta nuestros días, sino una modificación
del antiguo juramento prestado desde antes de 1583 sobre las constituciones por
los masones operativos de Gran Bretaña.
OTROS TEMAS
PITAGORAS
CONSTRUCCION DEL TEMPLO DE SALOMON
TEMPLO DE SALOMON
ESTATUTOS DE RATISBONA
MANUSCRITO REGIUS
MANUSCRITO COOKE
MANUSCRITO GRAHAM
MANUSCRITO ESSEX
MANUSCRITO GRAND LODGE N° 1
CONSTITUCION DE ANDERSON
CONSTITUCION DE YORK
CARTA DE BOLONIA
ESTATUTOS DE SCHAW
MANUSCRITO IÑIGO JONES
MANUSCRITO DE EDIMBURGO
LOS 33 GRADOS DEL RITO ESCOCES
ELECCIONES PRESIDENCIALES
LOPEZ OBRADOR
MASONERIA