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POESIA NAHUATL . NEZAHUALCOYOTL


NO ACABARÁN MIS FLORES

No acabarán mis flores,
no cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aún cuando las flores
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá
al interior de la casa
del ave de plumas de oro.

NEZAHUALCOYOTL
ALEGRAOS

Ica xon ahuiyacan ihuinti xochitli, tomac mani. Ma on te ya aquiloto xochicozquitl. In toquiappancaxochiuh, tla celia xochitli, cueponia xochitli. Oncan nemi tototl, chachalaca, tlatohua, hual on quimatli teotl ichan. Zaniyo in toxochiuh ica tonahuiyacan. Zaniyo in cuicatl ica on pupulihui in amotlaocol. In tepilhuan ica yehua, amelel on quiza. Quiyocoya in Ipalnemohua, qui ya hual temohuiya moyocoyatzin, in ayahuailo xochitli, ica yehua amelel on quiza. Alegraos con las flores que embriagan las que están en nuestras manos. Que sean puestos ya los collares de flores. Nuestras flores del tiempo de la lluvia, fragantes flores, abren ya sus corolas. por allí anda el ave, parlotea y canta, viene a conocer la casa del dios. sólo con nuestras flores nos alegramos. sólo con nuestros cantos perece nuestra tristeza. Oh señores, con esto, vuestro disgusto se disipa. Las inventa el dador de la vida, las ha hecho descender el inventor de sí mismo, flores placenteras, con esto vuestro disgusto se disipa

NEZAHUALCOYOTL
CON FLORES ESCRIBES

Con flores escribes, Dador de la vida,
con cantos das color,
con cantos sombreas
a los que han de vivir en la tierra.
Después destruirás a águilas y tigres,
solo en tu libro de pinturas vivimos,
aquí sobre la tierra.
Con tinta negra borrará
lo que fue la hermandad,
la comunidad, la nobleza.
tú sombreas a los que han de vivir en la tierra

NEZAHUALCOYOTL
YO, NETZAHUALCOYOTL, LO PREGUNTO

Yo Netzahualcoyotl lo pregunto
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea de oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aqui.


¿ERES VERDADERO?

¿Eres tú verdadero [tienes raíz]?
Sólo quien todas las cosas domina,
el Dador de la vida.
¿es ésto verdad?
¿Acaso no es, como dicen?
¡Que nuestros corazones
no tengan tormento!
todo lo que es verdadero,
[lo que tiene raíz],
dicen que no es verdadero
[que no tiene raíz].
El dador de la vida
solo se muestra arbitrario.
¡Que nuestros corazones
no tengan tormento!
Porque Él es el dador de la vida.

NEZAHUALCOYOTL
SOLAMENTE ÉL

Zan yehuan, Ipal neouhua. Ninentlamatia, ¿ac azo aic ic? ¿Ac azo aic? Nonahuiya in tenahuacan.  In zan tictlazotzetzelohua, in motechpa ye huitz in monecuiltonol, ¡Ipal nemohua! In izquixochitli, cacahuaxochitli, zan nocolehuiya, zan ninentlamatia... Solamente él, el dador de la vida. Vana sabiduría tenía yo, ¿acaso alguien no lo sabía? ¿Acaso alguien no? No tenía yo contento al lado de la gente.  Realidades preciosas haces llover, de tí proviene tu felicidad,  ¡Dador de la vida! Olorosas flores, flores preciosas con ansia yo las deseaba, vana sabiduría tenía yo...

NEZAHUALCOYOTL
EL HIMNO DE LOS MUERTOS

Así se dirigían al muerto,
cuando moría.
si era hombre, le hablaban,
lo invocaban como ser divino,
con el nombre de faisán.
Si era mujer, con el nombre de lechuza.
Les decían:
"Despierta, ya el cielo se enrojece,
ya se presentó la aurora,
ya cantan los faisanes color de llama,
las golondrinas color de fuego,
ya vuelan las mariposas".
Por eso decían los viejos,
quien ha muerto, se ha vuelto un dios

Anónimo
FUNDACION DE MÉXICO EN 1325

p"Id y ved un nopal salvaje; y allí tranquila veréis
un águila que está enhiesta. Allí come, allí se peina las plumas,
y con eso quedará contento vuestro corazón:
¡Allí está el corazón de Cópil que tú fuiste a arrojar
allá donde el agua hace giros y más giros!
Pero allá donde vino a caer, y habéis visto entre los peñascos, en aquella cueva entre cañas y juncias,
¡del corazón de Cópil ha brotado ese nopal salvaje!
¡Y allí estaremos y allí reinaremos:
allí esperaremos y daremos el encuentro a toda clase de gentes!
¡Nuestros pechos, nuestra cabeza, nuestras flechas, nuestros escudos
allí les haremos ver: a todos los que nos rodean allí los conquistaremos! ¡Aquí estará perdurable nuestra ciudad de Tenochtitlan!
¡El sitio donde el águila grazna, en donde abre las alas;
el sitio donde ella come y en donde vuelan los peces,
donde las serpientes van haciendo ruedos y silvan!
¡Ese será México-Tenochtitlan y muchas cosas han de suceder!
Dijo entonces Cuauhcóhuatl:- Muy bien está mi señor sacerdote!
¡Lo concedió tu corazón:vamos a hacer que lo oigan mis padres, los ancianos todos juntos!
Y luego hizo reunir a los ancianos todos Cuauhcohuatl y les dió aconocer las palabras de Huitzilopochtli.
Las oyeron los mexicanos.
Y de nuevo van allá entre cañas y entre juncias, a la orilla de la cueva.
Llegaron al sitio donde se levanta el nopal salvaje
allí al borde de la cueva, y vieron tranquila
parada el águila en el nopal salvaje: allí come, allí devora y hecha a la cueva los restos de lo que come.
Y cuando el águila vió a los mexicanos, se inclinó profundamente.
Y el águila veía desde lejos.
Su nido y su asiento era todo de cuantas finas plumas hay: plumas de azulejos, plumas de aves rojas y plumas de quetzal.
Y vieron también allí cabezas de aves preciosas
y patas de aves y huesoa de aves finas tendidos por tierra.
Les habló el diosy así les dijo:
-¡Ah, mexicanos, aquí sí será: ¡México es aquí‚
Y aunque no veían quien les hablaba, se pusieron a llorar
y decían: -¡Felices nosotros, dichosos al fin:
hemos visto ya dónde ha de ser nuestra ciudad!
¡Vamos y vengamos a reposar aqui!

Anónimo
FLOR Y CANTO

Flores de luz erguida abren sus corolas
donde se extiende el musgo acuático, aquí en México,
plácidamente están ensanchándose,
y en medio del musgo y de los matices
está extendida la ciudad de Tenochtitlán:
la extiende y la hace florecer el dios,
tiene sus ojos fijos en sitio como este,
los tiene fijos en medio del lago.
Columnas de turquesa se hicieron aquí,
en el inmenso lago se hicieron columnas.
Es el dios que sustenta la ciudad
y lleva en sus brazos a Anáhuac,
en la inmensa laguna.

NEZAHUALCOYOTL
EL ÁGUILA Y EL NOPAL

Llegaron al sitio donde se levanta el nopal salvaje
allí al borde de la cueva, y vieron tranquila
parada al águila en el nopal salvaje:
allí come, allí devora y echa a la cueva los restos
de lo que come.
Y el águila vio a los mexicanos, se inclinó profundamente.
Y el águila veía desde lejos.
Su nido y su asiento era toso él de cuantas finas
plumas hay; plumas de azulejos, plumas de aves
rojas y plumas de quetzal.
Y vieron también allí cabezas de aves preciosas
y patas de aves y huesos de aves finas tendidas
por tierra.
Les habló el dios y les dijo:
-¡Ah, mexicanos: aquí sí será! ¡México es aquí!
Y aunque no veían quién les hablaba, se pusieron
a llorar y decían: ¡Felices nosotros, dichosos
al fin!
¡Hemos visto ya dónde ha de ser nuestra ciudad!
¡Vamos y vayamos a reposar aquí!

Anónimo
FLORES NUEVAS

¡Llegaron las flores!
¡A revestirse de ellas, oh, príncipes,
a adquirir su riqueza!
Fugaces en extremo nos muestran su rostro,
fugaces reverberan.
Sólo en tiempo de verdor llegan a ser perfectos.
¡Las amarillas flores de mil pétalos!
¡Llegaron las flores junto a la montaña!

Anónimo de Huejotzingo.
LA MARIPOSA

¿Qué es lo que dice el ave roja de los dioses?
Es cual un repicar de sonidos;
anda chupando miel.
¡Que se deleite, ya se abre su corazón;
es una flor!
Ya viene, ya viene la mariposa:
viene, viene volando;
viene abriendo sus alas;
sobre las flores anda chupando miel.
¡Que se deleite; ya se abre su corazón:
es una flor!

Anónimo de Tenochtitlán
BELLEZA DEL CANTO

Llovieron las esmeraldas;
ya nacieron las flores:
es tu canto.
Cuando tú lo eleves en México
el sol está alumbrando.

Moctezuma II
LA POESÍA

¡Lo he comprendido al fin:
oigo un canto, veo una flor;
oh, que jamás se marchiten!

NEZAHUALCOYOTL
RUINA DE MEXICO EN TLATELOLCO

En los caminos yacen dardos rotos;
los cabellos están esparcidos.
Destechadas están las casas,
enrojecidos tienen sus muros
Gusanos pululan por calles y plazas,
y están las paredes manchadas de sesos.
Rojas están las aguas, cual si las hubieran teñido,
y si las bebíamos, eran agua de salitre.
Golpeábamos los muros de adobe en nuestra ansiedad
y nos quedaba como herencia una red de agujeros.
En los escudos estuvo nuestro resguardo,
pero los escudos no detienen la desolación.
Hemos comido panes de colorín,
hemos masticado grama salitrosa,
pedazos de adobe, lagartijas, ratones,
y tierra hecha polvo y aún los gusanos.
Llorad amigos míos,
tened entendido que con estos hechos
hemos perdido la nación mexicana.
¡El agua se ha acedado, se acedó la comida!
esto es lo que ha hecho el Dador de la vida en Tlatelolco.

Anónimo
PROFECÍA

En un año como este (ce acatl),
se destruirá este templo que ahora se estrena,
¿quién se hallará presente?
¿Será mi hijo o mi nieto?
entonces irá a disminución la tierra
y se acabarán los señores
de suerte que el maguey pequeño y sin razón será talado
los árboles aún pequeños darán frutos
y la tierra defectuosa siempre irá de menos;
entonces la malicia y la sensualidad
estarán en su punto
y se darán ellos desde su tierna edad hombres y mujeres
y unos a otros se robarán las haciendas.
Sucederán cosas prodigiosas,
las aves hablarán
y en ese tiempo llegará el árbol de la luz
y de la salud y del sustento.

Anónimo.
PERCIBO LO SECRETO

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros los señores!
Así somos,
somos mortales,
de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra...
Como una pintura
nos iremos borrando.
Como una flor,
nos iremos secando
aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zaguán,
de la preciosa ave de cuello de hule,
nos iremos acabando...
Meditadlo señores,
águilas y tigres,
aunque fuerais de jade,
aunque fuerais de oro,
también allá iréis,
al lugar de los descarnados.
Tendremos que desaparecer,
nadie habrá de quedar.

NEZAHUALCOYOTL
TLANECI - AMANECE

Ihcuac tlalixpan tlaneci, in mtztli momiquilia, citlalimeh ixmimiqueh in ilhuicac moxotlaltia.  Ompa huehca itzintlan tepetl, popocatoc hoxacaltzin, ompa yetoc notlahzotzin, noyolotzin, nocihuatzin. Cuando sobre la tierra amanece la luna muere, las estrellas dejan de verse, el cielo se ilumina.  Allá lejos, al pie del cerro, sale humo de mi cabaña, allá está mi amorcito, mi corazón, mi mujercita.

Xopan Cuícatl
CANTO TRISTE DE CUACUAUHTZIN (Cuacuauhtzin icnocuicatl)

Flores con ansia mi corazón desea.
Que estén en mis manos.
Con cantos me aflijo,
sólo ensayo cantos en la tierra.
Yo, Cuacuauhtzin,
con ansia deseo las flores,
que estén en mis manos,
yo soy desdichado.
¿Adónde en verdad iremos
que nunca tengamos que morir?
Aunque fuera yo piedra preciosa,
aunque fuera oro,
seré yo fundido,
allá en el crisol seré perforado.
Sólo tengo mi vida,
yo, Cuacuauhtzin, soy desdichado.
Tu atabal de jades,
tu caracol rojo y azul así los haces ya resonar,
tú, Yoyontzin.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.
Por poco tiempo alégrense,
vengan a presentarse aquí
los que tienen triste el corazón.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.
Deja abrir la corola a tu corazón,
deja que ande por las alturas.
Tú me aborreces,
tú me destinas a la muerte.
Ya me voy a su casa,
pereceré.
Acaso por mí tú tengas que llorar,
por mí tú tengas que afligirte,
tú, amigo mío,
pero yo ya me voy,
yo ya me voy a su casa.
Sólo esto dice mi corazón,
no volveré una vez más,
jamás volveré a salir sobre la tierra,
yo ya me voy, ya me voy a su casa.
Sólo trabajo en vano,
gocen, gocen, amigos nuestros.
¿No hemos de tener alegría,
no hemos de conocer placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.
Jamás lo hago en el tiempo del verdor,
sólo soy mendigo aquí,
sólo yo, Cuacuauhtzin.
¿No habremos de gozar,
no habremos de conocer el placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.

Cuacuauhtzin de Tepechpan.
NONANTZIN - MADRECITA MIA

Nonantzin ihcuac nimiquiz, motlecuilpan xinechtoca huan cuac tiaz titlaxcal chihuaz, ompa nopampa xichoca.  Huan tla acah mitztlah tlaniz: -Zoapille, ¿tleca tichoca? xiquilhui xoxouhqui in cuahuitl, techochcti ica popoca. Madrecita mía, cuando yo muera, sepúltame junto al fogón y cuando vayas a hacer las tortillas allí por mí llora.  Y si alguien te preguntara: -Señora, ¿por qué lloras? dile que está verde la leña, hace llorar con el humo.

NOTLAZOHTLA- AMADA MÍA

Notlazohtla ichpoxochitl, in citlalin titlachia ihcuac quin ye tlanexti, tepetzallan tlanexia  Ximocuiti, ica melahuac ica melahuac nimitztlazohtla, inhuac quin ye tlanexti, tepetzallan tlanextia. Amada mía, flor doncella, la estrella contemplas cuando ya amanece entre los cerros brilla.  Hazla tuya, porque en verdad, en verdad, yo te amo, cuando amanece entre los cerros brilla

Desde donde posan las águilas

Desde donde se posan las águilas,
desde donde se yerguen los jaguares,
el sol es invocado.
Como un escudo que baja,
ahí se va poniendo el sol.
En México está cayendo la noche,
la guerra merodea por todas partes,
¡oh Dador de la vida!,
se acerca la guerra.
Orgullosa de sí misma
se levanta la cuidad de México-Tenochtitlan.
Aquí nadie teme la muerte en la guerra.
Ésta es nuestra gloria.
Éste es tu mandato.
¡Oh Dador de la vida!
Ténganlo presente, oh príncipes,
no lo olviden.
¿Quién podrá sitiar a Tenochtitlan?
¿Quién podrá conmover los cimientos del cielo...?
Con nuestras flechas,
Con nuestros escudos,
está existiendo la ciudad
¡México-Tenochtitlan subsiste!.

Cantares Mexicanos
CANTO DE PRIMAVERA

En la casa de las pinturas
comienza a cantar,
ensaya el canto,
derrama flores,
alegra el canto.
Resuena el canto,
los cascabeles se hacen oir,
a ellos responden
nuestras sonajas floridas.
Derrama flores,
alegra el canto.
Sobre las flores canta
el hermoso faisán,
su canto despliega
en el interior de las aguas.
A él responden
varios pájaros rojos,
el hermoso pájaro rojo
bellamente canta.
Libro de pinturas es tu corazón,
has venido a cantar,
haces resonar tus tambores,
tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera,
alegras a las gentes.
Tú sólo repartes
flores que embriagan,
flores preciosas.
Tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera,
alegras a las gentes.


NEZAHUALCOYOTL
Hacen estrépito los cascabeles

Hacen estrépito los cascabeles,
el polvo se alza cual si fuera humo:
Recibe deleite el Dador de la vida.
Las flores del escudo abren sus corolas,
se extiende la gloria,
se enlaza en la tierra.
¡Hay muerte aquí entre flores,
en medio de la llanura!
Junto a la guerra,
al dar principio la guerra,
en medio de la llanura,
el polvo se alza cual si fuera humo,
se enreda y da vueltas,
con sartales floridos de muerte.
¡Oh príncipes chichimecas!
¡No temas corazón mío!
En medio de la llanura,
mi corazón quiere
la muerte a filo de obsidiana.
Sólo esto quiere mi corazón:
la muerte en la guerra...

Cantares Mexicanos
Haciendo círculos de jade

Haciendo círculos de jade está tendida la ciudad,
irradiando rayos de luz cual pluma de quetzal está aquí México:
junto a ella son llevados en barcas los príncipes:
sobre ellos se extiende una florida niebla.
¡Es tu casa, Dador de la vida, reinas tú aquí:
en Anáhuac se oyen tus cantos:
sobre los hombres se extienden!
Aquí están en México los sauces blancos,
aquí las blancas espadañas:
tú, cual garza azul extiendes tus alas volando,
tú las abres y embelleces a tus siervos.
Él revuelve la hoguera,
da su palabra de mando
hacia los cuatro rumbos del universo.
!Hay aurora de guerra en la ciudad!

Cantares Mexicanos
CANCION AL FLECHADOR

X-pacum-x-pacum-che- ti-hum-ppel-ti-caa ppel coxx-zuut-tut hal-che t-alca-okoot tac-oxppel Cii liiz u-tan-a-pol- malo-ppilha-uich maa-menttic-x-ttileich tial-caa-ch´a-u-tohol A-ci-zuuzma-u-yee a huul a-ci-xaab-cheiltma-a-zumil a ppum-adzamaa-maloob yiitz-x-caatzim-tut-kuuk meel-u-yiit-u-chibil-a-hul A-ci-choimaa-u-u tzatzel-xibil-ceh-tu- muuk-a-kab-tu-muuka ouc-ta-piix-ta-tton- taa-ch´alatel-taa-tzem dzaa-u-yaak-ti-ca-sutil cch´a-a-ppum-dza-u-hul-ch ei l toh-tant-u-tzem-ma-kabeilt a-dziic-tu-lacal-a muuk-tiyal a-huul lomtci-tio lal-ma u kilic-tu-tamil u-bakel-u- tial-ca paatac-u muk-yaatic hu-hum-ppiiltil-ley-u yota ciliich celem-yum-ku- tu-caa-zuut-ca-dzaa-ti-leil ocom tum-ch´oca-zuut ca-dzal-za-hulic-tu-caaten lailo-yan-a-beiltic-xma-ma a patic a uokoot-tu-men bail-u-mentic-malo-chi- mal-h´batel uinic-tut teetal-u-tial u-dza-utz- t-yiich-yum-ku- Lail-cu-tippil-kin t-yokol-kaax-t-lakin- cu-hoppol-hul-ppum kay-leil-chimal-hba- teil-u-dzaicoob-tulacal. Espía, acechador que andas cazando por los montes, una vez, dos veces, vamos a cazar a orillas de la arboleda en rápida danza, hasta tres veces. Alza bien tu frente, alista bien la mirada, no hagas errores para que alcances tu premio. ¡Tienes bien afilada la punta de tu dardo? ¡Tienes bien enastada la cuerda de tu arco, has puesto buena resina de catzim en las plumas que están en la punta de la vara de tu dardo? ¿Has untado bien grasa de ciervo macho en la fuerza de tu brazo, en la fuerza de tu pie, en tus rodillas, en tus gemelos, en tus costillas, en tu tórax, en tu pecho? Da tres vueltas rápidas alrededor de la columna de piedra pintada, ahí donde está atado el viril hombre joven, virgen e inmaculado. Da la primera, a la segunda toma tu arco, ponle la flecha, apúntale al pecho, no es necesario que pongas toda tu fuerza para asaetearlo, para no herirlo profundamente en sus carnes, para que pueda sufrir un poquito, pues así lo quiso el Bello Señor Dios. Cuando des la segunda vuelta a la columna pintada de azul, cuando la des, asaetéalo de nuevo. Habrás de hacer esto sin dejar de danzar, porque asi es como lo hacen los buenos escuderos guerreros, los hombres que se escogen para dar bondad a los ojos del Señor Dios. Así como se asoma el sol sobre el bosque de oriente, comienza el arquero flechador el canto. Todo lo dan los escuderos peleadores.

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