El vino en la mesa

Cuántas veces, hemos tenido la necesidad de acompañar los alimentos con un exquisito vino de mesa. Pero cuando de elegir se trata, siempre existen dudas sobre cuál es el correcto. Los expertos clasifican a los vinos de mesa en: tinto, blanco, rosado, espumoso, generoso, seco, semiseco o dulce y si se pone en consideración algunas sencillas reglas para garantizar un buen deguste, este ingrediente en la mesa será todo un éxito.

Hablando de esas sencillas reglas, se dice que el vino tinto debe consumirse a temperatura ambiente, mientras que el vino blanco y rosado se deben tomar fríos; para ambos casos se recomienda que las botellas se abran por lo menos con media hora de anticipación previa a consumir el vino de este modo se eliminará el aire rancio que se produce entre el corcho y el vino. Otra regla importante es el recipiente para servir el vino, en el mercado existen infinidad de copas pero la que puede resultar estándar es la clásica en forma de tulipán.

También es indispensable tener en cuenta que los vinos ligeros acompañan a los platillos ligeros, mientras que los vinos fuertes son para comidas fuertes, además regularmente el vino blanco es para acompañar el pescado y pollo y el vino tinto casi siempre es para saborear con carnes rojas. Con respecto a los vinos conocidos como “de mesa” son utilizados como ingrediente en la elaboración de salsas y pastas.

Así que aunque las “reglas” nos dan una mejor idea de cómo elegir un vino, lo más importante es considerar el presupuesto y del gusto para cada ocasión.

El vino en la mesa.

También les comentamos que hay un interesante artículo al respecto en:

COCINA FÁCIL AÑO 26 No. 5
ARTÍCULO. Hablemos de vinos. p. 60